ELECCIÓN

1523 Words
Ahora todo me parecía realmente estúpido, me había dejado engañar por los ruegos de mi novio esa noche, su suplica desesperada para que pasará esa noche con su jefe a cambio de es pila de dinero y ese gran ascenso, con la falsa promesa de que nada cambiaría en nuestra relación y que incluso al fin nos casaríamos... Y lo que era peor, me había dejado seducir por ese hombre, ese desconocido y su deslumbrante caballerosidad. —Eres tan tonta, Hannah —murmuré para mí misma, mirando la tarjeta de ese CEO mientras esperaba a que Sean volviera a casa. Quería hablar, solucionar las cosas, llegar a algo ... Pero Sean no apareció durante los próximos días, no volvió a casa ni tampoco me llamó. Pero supe que tomó el ascenso y que se divertía todas las noches en bares, restaurantes y centros nocturnos, pagando bebidas y fiestas para sus amigos con el dinero que ese hombre pagó por mí. Aun así, continué buscándolo porque no quería que nuestra relación de 8 años acabará así, llevábamos juntos tanto tiempo que me asustaba quedarme sola. Yo aún quería mucho a Sean, éramos novios desde los 16 años, habíamos crecido juntos, y por eso quería salvar lo nuestro. Así que en cuanto logré que uno de sus amigos me diera la dirección donde ahora se quedaba, no dudé en ir a buscarlo. Pero lo que me encontré al llegar, fui suficiente para hacer ver que lo nuestro ya estaba condenado. En un departamento de lujo, en un caro hotel, me abrió la puerta una mujer despampanante. Alta, rubia y en ropa interior. Un grueso nudo se expandió en mi garganta y apreté sutilmente mi único bolso. —¿Es... la habitación de Sean Kale? —apenas pude preguntar. La chica parpadeó somnolienta, parecía que acababa de despertar. Luego me miró de pies a cabeza, juzgando mi aspecto simple y cabello desarreglado. —¿Sean? Ah, sí. Adelante. Se hizo a un lado y yo pasé. El interior era muy grande, amueblado con muebles de buena calidad, mejores que los de casa. Había ropa y bebidas por todo el suelo, y no solo eso, había condones usados a cada paso. Sentí un helado estremecimiento subir por mis piernas. —¡Sean! —gritó la chica por la puerta entreabierta de una habitación. Apenas un instante después, Sean salió de ella anudándose una toalla en las caderas y bostezando. Adormilado le pasó un brazo por los hombros de la chica y la besó en la boca, y luego al fin me miró a mí. Se quedó congelado, como yo. —Hanny... —murmuró el apodo con el que él mismo me bautizó de adolescentes. Su brazo se deslizó de los hombros de la chica. Las lágrimas empañaron mi vista y mis labios se apretaron con increíble fuerza. Yo lo había apoyado desde siempre, trabajando para que él estudiará en una buena universidad y se graduará de prometedora carrera, dejando mi vida de lado para cuidar de nuestro pequeño departamento y que él se superará. Y todo por el estúpido sueño de casarme con él algún día y formar una familia. Incluso había llegado al denigrante punto de entregarme a otro hombre con el único deseo de que mi novio tuviera su ascenso soñado y dinero. Pero él... resultaba ser un bastardo. —Supongo que disfrutas del dinero que yo gané para ti —intenté sonreír. La chica a su lado rodó sus brillantes ojos azules y, sabiendo que era la amante, se escondió dentro de la habitación. Entonces Sean al fin reaccionó, se pasó una mano por la cara y luego me miró sin la menor vergüenza. —¿Qué pensaste qué hacía? Tú me engañaste, solo te devuelvo la humillación. Una risa dolida manó desde mi adormecida garganta. —Yo nunca te engañé, tú me pediste hacerlo. Yo solo quería ayudarte, como siempre ... —mis palabras se volvieron nada. Sean exhaló profundo y miró al techo, como sí se sintiera frustrado. —Bueno, gracias por eso, pero supongo que tú y yo al final no somos tan compatibles como todo este tiempo creí. No entendí sus palabras, se hundía en el fondo de mi mente sin el menor sentido. —Hanny, quiero terminar —explicó mirándome a los ojos con una indiferencia fría. Mi cuerpo se sintió como hielo sólido, al grado de congelar mi sangre y cada fibra en mi cuerpo. Aunque ya llevaba días anticipando ese final y sabiendo que era lo mejor, fue doloroso. Fue un golpe doloroso de 8 largos años. Mis lágrimas se detuvieron y perdí cada uno de mis sentidos. Solo continué mirando al hombre al que dediqué 8 años y a quién amé tanto como pude, oyéndolo arrojar todo a un basurero. —Gracias por el dinero y el ascenso, ya lo pensé y sé que lo hiciste por mí —caminó hasta donde yo estaba—. Pero creo que ya no me siento cómodo contigo, y menos creo que quiera casarme con alguien como tú. Con prisas y temblores leves, me llevé la manga del suéter a la cara y me limpié las lágrimas en las mejillas. Ahora no quería que ese hombre me viera llorar, sufrir por él. Nunca más. —Supongo que ahora yo soy quién es insuficiente para no, ¿no, Sean? —como pude, levanté los ojos y fijé una mirada dolida en él. Sean hizo una leve mueca y con una dulzura que era más bien lástima, me pasó un dedo por las mejillas rojas por mi llanto. Ladeó el rostro, mirándome con las cejas fruncidas. —Eres una chica muy bella, Hanny. Hermosa. Fue un halago frío. —Pero ya no te amo, creo que estoy tan acostumbrado a verte todos los días, que ya no me provocas nada. Sus palabras entraron como espinas en mi piel. Y me sorprendió un poco no haber descubierto antes cómo era realmente. —Ciertamente, debo decir que esa noche me tomó por sorpresa que a mi jefe le gustarás, Hanny —cerré los ojos, dejando que me enterrará viva. Así era mejor para mí, dolería al momento, pero me haría más fácil odiarlo y superarlo. —Para mí eres tan normal, que me desconcertó que un hombre como ese se fijará en ti. ¿Por qué no lo buscas y te ganas otra noche? Abrí la mirada abruptamente, atónita. Sean sonrió y me tomó del mentón. —Ese dinero te caerá de maravilla ahora que te quedarás sola en ese mugroso apartamento. Antes de saber cómo, ya lo había empujado y soltado una bofetada que hizo eco en ese costoso lugar. Mis mejillas se sintieron más calientes, pero ahora de rabia. —¡Te odio tanto, Sean! Mi exnovio se llevó una mano a la adolorida mejilla roja, antes de apretar la mandíbula y devolverme una mirada furiosa. En pocos pasos se me aproximó y me dio un fuerte empujón que me mandó al suelo. Caí a sus pies, algo asustada por su recién descubierta agresividad. Pero aun así tuve el valor de alzar los ojos y mirarlo con desafío. —Disfruta lo que gané para ti, porque nunca más lo tendrás —le dije entre dientes. Una risa hizo estremecer su pecho y luego hincó una rodilla. Me miró a mí misma altura. —Baker pagó $150,000 dólares por acostarse contigo una sola vez y me dio un excelente puesto, ¿crees que volveré a la pobreza donde viví contigo, Hanny? Eres tan ilusa. Levantándose, fue a la habitación y volvió con un fajo de billetes, atados con una liga. Cuando me puse de pie, colocó el dinero en mis manos. —Puedes llevarte esto, te hará falta... Le arrojé su dinero a la cara y salí de allí. No moriría sin él, enfrentaría la vida sola y avanzaría. Estaba determinada a retomar mi vida y superar ese trago amargo, y así lo hice por un tiempo. Seguí adelante sola. Conseguí empleo y gané el dinero suficiente para dejar ese departamento que compartí 8 años con él y mudarme a un cuarto pequeño muy lejos de Sean. Pero las cosas no resultaron fáciles, y se complicaron aún más cuando un retraso en mi regla me hizo descubrir un embarazo. En el baño del hospital, lloré y me pregunté por qué me pasaba a mí. No tenía sentido, ese hombre se había cuidado, yo me había cuidado. ¿Pero acaso los métodos son eficaces al 100%? ¿No existen casos donde incluso el mejor anticonceptivo falla? ¿Cómo enfrentaría algo así yo sola? Las primeras semanas intenté sobrellevar la situación y no pensar demasiado en ello, traté de llevar mi vida como siempre. Dejé el embarazo de lado y me enfoqué en mi trabajo. Sin embargo, al final me rendí, la incertidumbre del futuro me llenó de miedo. Terminé contemplando la tarjeta de Adam Baker en la calle, en una noche lluviosa. Luego hice una seña con la mano y detuve al primer taxi que vi. Le dicté la dirección al conductor y me preparé para lo que sea que esa noche pasará.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD