Noté la garganta seca, como una lija. Tuve que tomar el vaso de jugo que había frente a mí y lo bebí de golpe, deseando que fuese algo más fuerte. —Anoche averigüé que su exnovio, Sean Kale, tomó el puesto que le ofrecí y anda dándose la gran vida con el dinero que yo le di a usted. ¿En una sola noche había hecho tantas averiguaciones? Al instante la vergüenza me llenó, no había ido allí para llorarle ni mucho menos para que supiera la forma tan humillante en que Sean me había dejado. —¿No le molesta que él se haya beneficiado a costa suya, Hannah? Dejé de mirar el vaso de jugo que sostenía con las dos manos y dirigí mis ojos a su rostro. Sus facciones expresaban calma, pero su voz, grave y firme, tenía un ligero matiz de disgusto. —Usted durmió conmigo para ayudarlo, pero él solo tom

