La debilidad del Lord

2224 Words
Keith manejaba como loco, se sintió una explosión que hizo que el auto rodara con Isabelle y el adentro cayo de costado, ella estaba tan adolorida y con pedazos de cristales en su cuerpo, el air bag la había salvado, la cabeza aun le daba vueltas aun así miro hacia donde se encontraba Keith, si ella estaba mal él estaba peor, recibió la mayor parte del impacto estaba inconsciente; agradecía enormemente que los dos tuvieran el cinturón de seguridad. Con esfuerzo intento llamar a Keith, por más que grito ni siquiera se movió pensó “donde esta aquel demonio omnipotente, poderoso, cruel y duro como piedra; pero no, seguro que está débil; tendré que llamar a Marshall porque yo no podría ni siquiera parame delante de que hizo esto”, tomo su celular rezando que sirviera, por suerte estaba funcionando, llamo a Marshall al principio sonaba, ella pensando “por favor, contesta, contesta”, Al oír la voz de Marshall le dijo con dolor - “fuimos atacados en una explosión, Keith está gravemente herido y yo apenas puedo respirar”-, Marshall estaba alterado pues sabía que para herir a Keith tenía que ser alguien muy fuerte, algo que ni él podía hacer, le dijo a Isabelle - “quédate allí no hagas nada..., voy para allá”-, Fue por los cielos hasta que vio el carro estaba hecho añicos bajo hacia ella, él oculto sus alas, volteo el auto sin esfuerzo, ayudo a Isabelle a salir y la dejo en el suelo mientras iba por Keith; Marshall lo vio herido al parecer fueron atacados por el fuego del diablo y lo hizo un lore, Keith intento absorberlo, dejo a Keith al lado de Isabelle, cuando los termino de dejar, tres demonios aparecieron tenían los ojos rojos se le veía la ira en ellos, cuando quisieron atacar, Marshall cambio la mirada a fría y despiadada, saco una lanza y los destruyo sin ninguna compasión, Isabelle estaba aterrada pues el chico que, hacia bromas, se reía y siempre la apoyaba, vio que era letal eso le recordó que ella no era igual a ellos, al lado de ella estaba Keith que ya se estaba casi recuperando, la miraba fijamente a ella, Isabelle murmuro - “lo siento tanto”-; Marshall se iba acercando ella estaba asustada pues sabía que ellos podrían molerla como un mondadientes, pero no iba a demostrar miedo, no podía, no era una cobarde, quiso levantarse, tomo aire con fuerza puso las manos en el suelo, cuando estuvo de pie soltó una gran bocanada de aire, mirando a Keith desde arriba, este se levantó del suelo disimulando su dolor, él no iba a demostrar debilidad. Marshall dijo con tono de autoridad - “tendremos que ir volando”-, Isabelle no le gusto para nada la idea porque tendría que ir con uno de los dos, ambos empezaron a desplegar sus alas, ambas tenían tonalidades frías pero las Keith seguían siendo las más hermosas, Keith extendió la mano diciendo - “ven tenemos que irnos”-, Marshall dijo - “no creo que esto sea una buena idea, Keith”-, él no quería que la llevara Marshall, no quería que otro la tocara, ella se le acerco, aunque sinceramente no quería tener ese contacto con Keith, Él sonrió diciendo telepáticamente - “no temas, no te dejare caer-”, Marshall le dijo a Keith - “te estas arriesgando mucho de a milagro puedes contigo, el fuego del diablo es muy poderoso incluso para ti-”, Keith lo fulmino con la mirada diciendo - “es mi problema, ella es mía nada más”-, Marshall decidió no interferir más pues conocía a Keith lo suficiente para saber que él no le importaba, ella estaba frente a él había que reconocerlo era simplemente bella, aunque estaba llena de golpes, se le veía nerviosa, Keith extendió los brazos, la cargo horizontalmente diciendo - “para que no mires abajo y no se te enrede el cabello”-, ella estaba tiesa muy tiesa; Keith pensó “quién lo diría, que se quedaría tan tranquila”, alzo el vuelo la brisa era suave y cálida; Isabelle estaba admirada por los colores del atardecer también no podía ignorar los intensos ojos azules y alas de medianoche que tenía casi al frente; el cayó en picada, ella se aferró a él, Keith sonrió diciendo - “mmm…”-, ella lo miro, El aterrizo riéndose diciendo - “fue broma, tenías que haber visto tu cara”-, Ella roja como un tomate dijo - “es no era necesario, tonto”-, en ese momento ella vio sus heridas seguían allí solo había que estar cerca para verlas, ella noto una en el rostro, Él la bajo, pero aún seguía de pie junto a él, extendió la mano y toco la herida diciendo        - “déjame curarte, Keith”-, ella pensó “que me pasa, porque hice eso y le estoy suplicando, dioses”, Él la miro mientras Marshall aterrizaba al lado, Keith le dijo - “siempre y cuando sea solo a mí”-, la sostuvo de las caderas con su fuerte brazo, la llevo al otro lado de la terraza donde había una puerta, ellos bajaron por el ascensor, llegaron a la habitación de ella, ambos entraron a su habitación, Keith se sentó en la cama y Marshall en la antecama, Isabelle se metió al baño, agradecida que tuviera botiquín de primeros auxilios, salió con una cajita blanca y se sentó frente a Keith, este le hizo señas a Marshall de que se fuera, este salió, dejándolos solos, Ella le dijo con tono de sarcasmo - “eres tan amable”-, él sonrió dejando un hoyuelo en su barbilla que lo hacía tierno, ella saco una mota de algodón con alcohol, se lo iba pasando por las heridas delicadamente, Keith pensó “nunca nadie me ha cuidado antes; sus manos son tan suaves, pero sus labios deben ser aún más”    Él estaba tan ido pensando en los labios de Isabelle, cuando ella dejo de tocarlo, despertó diciendo un poco triste - “terminaste tan pronto”-, Ella sonrió diciendo con toque de humor - “ya fuera de mi cama”-, él amaba esa sonrisa y más que era para él, se propuso que ella cada vez que lo viera tuviera esa sonrisa solo para él y por él. Ella le tiro un cojín y le dijo con tono de humor - “cuando te vas, quiero cambiarme”-, Él le dijo- “no tengo ningún problema con eso”- con una sonrisa lobuna y levando los brazos en señal de inocente, Ella levanto una ceja diciendo - “pues yo sí, ahora fuera”-, señalando con el dedo la puerta, Él se levantó y la levanto con la mano diciendo - “ahora yo te entrenare”-, cambio de tema y su mirada volvió hacer fría y sin emociones, fue hacia la puerta diciendo - “nos vemos pronto”-, cerró la puerta pensó “¿Quién la hizo tan bella y tan fiera?, porque otras me hubieran pagado por verlas desnudas, pero esta me echo; será con otros así”, Entro a la habitación de Marshall, este dijo - “veo que Beija te echo, casanova”- con humor seco; Keith no soportaba que la llamaran con su nombre real forzando la voz dijo - “se llama Isabelle Colette”-, Marshall dijo - “si eso es lo que quieres creer, pero recuerda solo la protegemos hasta que aparezca su paladín luego volverá hacer tu enemiga”- Keith lo fulmino con la mirada diciendo con toque amago - “mi enemiga, recuerda que también sería la tuya y porque eres distinto con ella”- Marshall enfoco sus ojos grises en el espejo convirtiéndolos en plateado y dijo completamente distante - “le debo mucho a ella, me salvo de mí mismo”-, Keith pregunto pensativo - “¿Que hizo por ti?”-, Marshall lo miro diciendo calmadamente    - “eso entre ella y yo, Keith”-, Keith derritió lo que estaba a su alrededor diciendo con voz cortante - “todo lo que tenga que ver con ella es mi problema, ahora me dices o te mato”-, Marshall dijo preocupado - “no crees que te estas obsesionando con ella”-, Keith dijo - “ella es mía, solo mía”-, Marshall soltó un suspiro y dijo - “está bien, pero no te quejes; Ella cuando me iban a matar me defendió de Lucas y Apolo, me consoló cuando lo necesite, aunque estaba encantado por su belleza, pero a la vez admirado por su inteligencia, pero ni ella me salvo de perder las alas”-, Keith pregunto - “¿eras un rango menor que ella y cómo era?”-, Marshall dijo - “si, era dulce, amable algo inocente, pero algunas veces fría y algo distante, pero justa, ella es la equilibrada de los superiores junto con Lucas, pero también es la favorita de los dioses pues todos darían lo que se sea con tal de pasar una noche con ella”-, Keith soltó un gruñido, tenía un brillo aterrador en la mirada, Marshall lo miro murmurando - “ella nunca vive para sí misma, siempre para los demás”-, Keith no entendía los celos que tenía al oír que cada ser masculino en el universo hiciera lo que fuera por tenerla, Beija era de él y no pensaba compartirla pensó “¿yo tengo celos por una mujer? Y encima de un arcángel”, luego dijo - “vamos a reunir las gemas y buscaras una mansión para alquilarla”- Marshall dijo con tono de pregunta - “¿nos quedaremos aquí?”-, Keith lo miro diciendo - “si, trae a Silvia para que le haga compañía a Isabelle”-, salió de la habitación fue hasta la puerta de Isabelle, espero un tiempo y luego toco la puerta, ella le abrió, él la vio con unos shorts caqui estilo safari, con una blusa de tiras estilo militar, estaba descalza con sus uñas pintada de converse, su cabello suelto aun mojado. Keith dijo - “espero que te guste Londres, porque nos quedaremos un buen rato”-, Ella lo fulmino con la mirada diciendo - “acaso no tengo voz, ni voto, si no lo sabias este es un continente libre”-, Él se rio, pero la risa no les llegaba a los ojos diciendo - “no quiero tenerte prisionera, solo protegerte y no hay ninguna discusión acerca de eso”- la última parte la dijo con tono de no-me-discutas, la aparto de la entrada y entro a la habitación cerrando la puerta, Isabelle mirando su celular, clavo su mirada hacia él y dijo furiosa - “sino quiero que me protejas, si quiero que me dejes morir en paz”- ,  El cambio la expresión en su mirada volviendo tan fría como el hielo diciendo casi gruñendo - “sufrirías hasta que no puedas más; pero no te voy a dejar morir por más que lo desees Beija”- Ella aun molesta le dijo - “yo no te respondí si quería, solo quiero que te pierdas y te busques una vida”-, Keith pensó “esa es la Beija que me decía Marshall dura y fría-sacudió su cabeza-esa no es mi Isabelle que conozco, lo de Beija es una solamente una máscara”, Él dijo con tono di-lo-que-quieras - “mentirosa; me vas a tener que aguantar hasta…”-, Ella dijo con tono insolente - “¿hasta qué? -, que tengas lo que quieres eres igual los demás”-; bajo su tono ya veía que se comportaba como una arpía - “pero te agradezco lo de protegerme, pero no me retengas”- Keith vio le arrepentimiento en su mirar diciendo con voz derrotada - “hasta que renazca tu paladín”-, Ella se sentía culpable porque el habían intentado ser amable pero no iba a dejarle saber eso, le dijo con tono eso-es-todo - “terminaste, Keith. Ahora sí, déjame en paz”-, A él nunca le había dolido si le hablaban así; ninguna mujer en su vida lo había tratado como si no fuera nada, pero le dolió mucho que fuera ella, mucho más de lo pueda doler el fuego del diablo y se marchó. Llego Marshall diciendo - “hice lo que me dijiste”-, pero noto algo extraño en Keith, estaba dolido como si le importara algo, Marshall recordó esa sensación diciendo - “te trato como un estorbo, verdad”- más una afirmación que una pregunta, Keith asintió diciendo - “no la creí capaz de eso”-, Marshall le respondió - “¿Qué esperabas?, no por nada es el arcángel del tiempo, una de los nueve semidioses, más bien la única mujer, en serio no creíste que era por ser dócil y obediente”-          
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