Ella cerró la puerta tiro los tacones pensando frustrada “¿quién se cree Keith que soy para darme ordenes?,-exhalo- bueno, aunque me compro el celular, aunque él lo destruyo y un collar, pero ¿Por qué?”,
Ella abrió la maleta y encontró todas las joyas que le había dado su abuela, los trajes de Loreto y Gabrielle y la ropa que le había dado Keith, se dijo así misma - “Como metieron todo esto sin pasarse de kilos”-, luego dijo - “mmm… Silvia aún no sé cómo los haces”-, eligió un jeans y una chaqueta negros con botas, se desvistió en el espejo no dejaba de observas el collar que le había dado Keith, eran tan brillante, fascínate, ella pensaba “pero porque me lo dio”.
Sacudió su cabeza y se metió a la ducha con agua caliente cerro los ojos, no sabe por cuánto tiempo hasta que Keith interrumpió en el baño diciendo - “Isabelle, estas bien”- con tono preocupado, ella abrió los ojos dijo algo distraída - “si estoy bien”-,
Después reacciono diciendo - “¡Que haces en mi baño! -” con tono irritación - “fuera de aquí, Keith”-,
Él cambio el tono de voz a molestia diciendo “muévete o te sacare, así como estés”, ella dijo con tono de reto “no te atreverías”,
Él se fue acercando hacia la puerta diciendo con voz ronca - “no me retes, Isabelle aún no me conoces”-, ella dijo con ironía - “perro que ladra no muerde, ahora vete”-. Espero hasta que se fuera, salió de la ducha se puso el conjunto con una blusa blanca de spandex, se amarro el cabello en cola alta y unos lentes oscuros.
Keith volvió a entrar diciendo - “mejor, primero vamos a investigar sobre la gema, después la buscaremos y te entrenaremos”-,
Ella dijo con tono irónico - “y luego me voy de aquí sin ustedes”-,
Keith sonrió y dijo con tono cínico - “en tus sueños, Isabelle, en tus sueños”-; ellos salieron del hotel, afuera estaba un Mercedes-Benz deportivo en n***o, Keith dijo - “subes Isabelle”-,
Ella subió de mala gana en el auto había un silencio tenso, hasta que Isabelle pregunto - “¿De qué se trata esto?”-,
Marshall con tono distante dijo - “según sabemos son siete gemas para revelar el arco del ángel, tu arma después iremos por tu armadura, pero para poder hacerlo hay que buscar las gemas”-,
Ella dijo - “no sería más fácil preguntarle a mi abuela”-,
Keith intervino diciendo con tono irritado - “estas más segura con nosotros y dudo que la bruja sepa más que nosotros”-,
Isabelle molesta dijo - “le estas diciendo bruja a mi abuela”-, Keith dijo con una voz llana - “eso es lo que es y nadie lo puede cambiar, además ella no es nada tuyo”-;
Lo que Isabelle más odiaba de Keith que sea un arrogante, sabelotodo, ella dijo aun molesta - “eres un patán, Keith-”, se puso los audífonos y cerró los ojos allí volvió a tener otra visión
“vio a una mujer de espalda con un vestido blanco de escote que resaltaba su curvilínea figura, caminaba hacia un hombre que también estaba de espaldas, ella mientras que acercaba tumbo un jarrón y la mujer se giró por suerte Isabelle se ocultó tras unas cortinas y vio que aquella mujer era ella, con un hombre abrazándola y besándola, pero era muy guapo de ojos turquesa, cabellos castaños, piel blanca dorada y tenía abdominales de acero”;
Isabelle abrió los ojos agitadas se veía que esos ojos jamás serian de un humano, ella se preguntó - “¿Qué fue eso?”-,
Keith la miro con una mirada cristalina diciendo - “¿Qué te paso?”-, ella dijo - “nada”-mintió- pensó “por qué estoy teniendo tantas visiones o sueños tan reales, que pasa conmigo, y ese chico lo he visto alguna vez, esa mirada tan distinta pero que será”;
Marshall dijo - “Belle, estas bien”-, ella agito la cabeza diciendo - “sí”-. Keith y Marshall se miraron,
Keith dijo molesto - “Isabelle no mientas, ¿Qué te pasa?”-, ella aun nerviosa dijo - “nada, solo estoy cansada”-;
Keith estaba furioso porque ella no confiaba en él, pero decidió no insistir dijo con tono resentido y cortante - “Mira, según se los ángeles y los humanos al morir tu cuerpo dividieron tu armadura y tu arma, las sellaron con siete gemas, que son diamante, zafiro, rubí, esmeralda, topacio, ónix, perla y el cristal madre, con tu esencia podrás encontrarlas y revelan los lugares donde están tus cosas”-,
Ella lo miro preguntando con intriga - “¿Qué más sabes de mí?”-,
Él dijo con voz seca - “hasta que no confíes en mí, no podré decirte nada más”-, ella esquivo la mirada brillando el zafiro que Susana le había dado, él asombrado dijo - “tú siempre has tenido el zafiro del mar”-,
Ella dijo atónita - “esto me lo dio mi abuela para protegerme de mi transformación, además cuál de los siete están aquí”-, él la miro diciendo - “el diamante, el diamante Koror”-
Ella sorprendida dijo - “¡es una broma es el diamante de la corona inglesa, el de la maldición!”-,
Él dijo con tono serio - “no estoy bromeando, utilizare mis encantos para obtenerlo”-,
Ella dijo con sarcasmo - “tomarlo prestado, cierto”-, él sonrió mostrando sus perfectos dientes blancos, ella pensó “esto nos va a traer muchos problemas”
El noto la cara de preocupación dijo “-la reina sabe que el diamante no es suyo, solo lo cuida hasta que su dueña regrese”-,
Ella trago bilis pregunto - “sabes, si tengo podres de ver el futuro o he desarrollado mis recuerdos”-,
Keith suspiro diciendo - “si puedes viajar al pasado y cambiarlo y viajar al futuro, realmente puedes hacer lo que quieras con el tiempo”- hubo una pausa pregunto - “¿Qué visiones has tenido?”-,
Ella no quería decirle sobre la última, le conto todo excepto la última visión, él le dijo aun con algo de cautela - “¿por qué no me dijiste esto antes, y cuando pensabas decírmelo?”-, él estaba furioso, sabía que le ocultaba algo, pero no sospechaba que era tanto, pero también sentía que aún le ocultaba algo más,
Él la miro diciendo - “puedes confiar en mí, no pienso traicionarte”-, ella pensó “ya que importa”, le dijo sobre el chico y su visión, el susurro - “Lucas”- fue un susurro tan bajo que Isabelle no entendió, él pensó “ahora ella es mía inocente y pura, solo la tendré yo”,
Isabelle miro esa extraña actitud en Keith y dijo -ahora que te he dicho todo, ahora te toca a ti-,
Keith sonrió dijo con tono de orgullo -En el cielo hay nueve arcángeles superiores que son Lucas, Shaka, Miguel, Saga, Uriel, Nadiel, Gabriel, Samuel y tu Beija, una serafín el contacto de los dioses y la favorita de ellos, eres la segunda al mando después de Lucas, ustedes pelearon contra nosotros en la última guerra santa, algunos ángeles se habían revelado contra el cielo y estaban hambrientos de poder, entonces tú y los otros arcángeles sellaron el cielo y el infierno, pero sus cuerpos no resistieron el poder que llevaba sellar esos dos mundos y se destruyeron, pero antes de desaparecer pusiste a que a los ángeles rencarnaran cuando el universo los necesitara una vez más, y que solo recordaran, cuando llegue el momento, mientras serán humanos, lentamente han ido rencarnando, entre el mayor daño, mayor es el tiempo en volver-
Ella lo miro diciendo con curiosidad - ¿A qué nivel estaban en el cielo? -,
Keith se rio sin humor diciendo -yo nunca he estado en el cielo-,
Marshall dijo -yo era un trono y los ángeles no son lo que todos creen-,
Isabelle quedo intrigada pensando “¿Cómo que Keith nunca ha estado en el cielo, si es un ángel caído?”,
Marshall dijo -eras una tirana, en serio hacías que Nadiel fuera un niño, eras la segunda al mando, pero aun así nos mandabas a todos-, ella sonrió y dijo con tono de burla -en serio, Marshall-,
Keith odiaba que Marshall conociera más que el sobre ella pues Marshall fue un ángel mientras él era un demonio desde que nació, además sabe que Isabelle le encanta estar con Marshall. Llegaron a un edificio de apenas cuatro pisos, pero estaba fuertemente custodiado por guardias del palacio de Buckingham;
Isabelle aún tenía esos ojos amatistas, que eran fríos e inexpresivos dijo -las gemas siempre estuvieron conmigo-, luego cambiaron a verdes tomo el diamante, diciendo -es hora de irnos-.
Keith pregunto a Marshall con tono de preocupación - ¿Qué le ocurrió? -,
Marshall lo miro diciendo - “solo viste a Beija en estado silente”-,
Keith aun no soportaba la idea de que Marshall la conociera tanto dijo - “dime lo sepas de ella”-,
Marshall sonrió diciendo - “no eres el primero que me lo pide, pero serás el primero que lo sepas”-,
Marshall con una sonrisa pícara fue hacia Isabelle que estaba delante de ellos diciendo - “ven ayudarte, además tengo ganas de un helado, quieres uno-”,
Ella se rio y dijo - “está bien pero que sea de chocolate”-, él dijo con tono divertido - “como diga mi lady”-.
Keith apareció atrás de ellos dijo con una ceja alzada - “primero debemos investigar lo que dijiste”-,
Marshall dijo - “Keith, no seas antipático”-, con mirada de no-te-pases
Keith pasó en medio de los dos, atrapo a Isabelle con sus brazos, los coloco en las caderas apretándola fuertemente hacia él, ella intento zafarse, pero él la apretaba más, dijo - “haremos lo que Marshall dijo y luego entrenaremos”-
Isabelle dijo - “no quiero entrenar hoy”-,
Keith bajo la mirada hacia ella la miro con unos penetrantes y tan azules como el zafiro diciendo - “acaso pregunte si querías”-,
Ella dijo con tono desafiante - “tú no me mandas, mi cuerpo mis reglas”-,
Él dijo con voz ronca - “sabes qué puedo hacer que te arrastre ante mí, con solo desearlo”-,
Ella dijo - “inténtalo, Keith”- con aire desafiante, se moría del miedo no lo iba demostrar
El esquivo la mirada diciendo - “vámonos Marshall deja el diamante en la suite y vigílalo”-,
Salieron y Marshall fue materializando sus alas, eran simplemente impactantes eran verdes con tonos plateados en las puntas, parecía que tenía escarcha en todas las alas; él noto el asombro de Isabelle,
Él sonrió diciendo - “puedes tocar si quieres, pero tus alas son más hermosas”-, ella sintió un gran deseo de tocarlas, alargo su mano, pero Keith la agarro su mano y la coloco en su pecho diciendo - “tocar las alas de un ángel es algo muy íntimo”-,
Él le dijo mentalmente - “es algo que solo hace su amante o su consorte”-,
Ella le dio - “Sal de mi cabeza”-, Keith pensó “solo yo sentiré sus manos en mis alas, pero ¿cómo serán las de ella?”
Marshall le leyó la mente y le respondió - “son tan hermosas como ella”-, Keith detestaba que Marshall fuera tan cercano al ella,
Él le dijo - “retírate”-, Isabelle cuando ya Marshall estaba levitando, ella le dijo - “adiós Marshall”-
Keith aun no entendía porque Isabelle le importaba tanto Marshall sonreía de sus chistes, pero con él le importaba muy poco y lo miraba con aceptación pensó “tal vez no debería ser tan frio con ella, pero no se ser de otra manera, aunque con ella soy diferente”,
Él dijo con voz suave y ronca - “ven Isabelle”-, a ella esa voy le pareció seductora y muy cautivadora la miraba con una mirada tierna, pero con deseo,
Ella sacudió la cabeza pregunto - “¿a dónde vamos?”-, él dijo con diversión “ya lo sabrás a su tiempo”,
Ella alzo las cejas y le dijo - “eres realmente un fastidio, te molestaría tanto decirme a donde me llevas o que crees que soy”-,
El arqueo una ceja y pensó “que eres mía y que nunca más te dejare ir”, el aclaro la voz diciendo - “eres mi protegida”-,
ella lo miro diciendo - “si soy una carga para ti porque me retienes”-, él se acercó rápidamente a ella, en un parpadeo estaba tan cerca que escuchaba su respiración, tenerla tan cerca con sus imposibles ojos verdes jade, sus preciosos labios rosados que te invitan a besarla, su esencia de vainilla y rosas,
Isabelle aún no entendía porque Keith casi se la comía con la mirada, ella le trono los dedos porque sentía que la desarmaba lentamente,
Él dijo - “vamos a comer helados y luego a trabajar”-,
Ella dijo con sarcasmo - “sí que sabes que es diversión”-,
El miro diciendo tono divertido - “claro que sé hasta más que tu”-,
Ellos salieron a la calle, ella con audífonos y escuchando música de Rihanna, mientras se subía al carro salió un chico saludándola dijo - “usted es la joven prodigio de la arqueología de Rusia”-, ella sonrió él le tomo la mano y la beso;
Keith se colocó detrás de ella apretándola con sus brazos y con una mirada de la-vuelves-a-tocar-y-te-mato, el chico se alejó diciendo - “fue un placer verla”-,
Ella se giró hacia Keith y vio como lo miraba pensó “ya veo porque huyo”, la atraía más hacia él,
Ella dijo - “basta, ya se fue, suéltame”-, ella sintió su aroma era como de lavanda, el lentamente la soltó, pero se sentía helada y vacía, pero no lo entendía se subieron al carro.