Allí los esperaba Silvia arrodillada diciendo –¡la ama ha vuelto! - emocionada porque le había tomado cariño
-sí, tienes que cuidarla mucho, cuando ella necesite algo llámame y sobre todo no la dejes salir del castillo por ningún motivo, ni siquiera a los jardines. Debes contarme todo lo que ocurra con ella, vigílala y recuerda si algo le pasa ustedes pagaran las consecuencias- ordeno Keith dejando a Isabelle en la cama
-así será, mi amo- dijo Silvia aun de rodillas con la cabeza al suelo, esperando que le ordenara algo más
-retírate, mantente en el pasillo- ordeno Keith haciendo gestos con la mano, quería estar solo con Isabelle
Keith estaba abrumado, por el deseo de poseerla, pero se calmó; le puso sus cadenas que parecían pulseras normales de platino, mientras, le besaba las manos, la arropo con la sabana y la beso en la frente. Salió de la recamara, dejándola en la mesa de noche el collar, envuelto en pañuelo y se fue a la de él.
Silvia vio cuando Keith salía, se arrodillo rápidamente pensando “¿Por qué el amo trata así a la ama?, si ellos se llevaban tan bien, cuando se fueron”
Isabelle estaba agitada sentía como el fuego del infierno estaba en ella, agotada como si hubiera corrido una maratón
“Estaba ella junto con Lucas ambos se veían agotados faltaba poco para finalizar la guerra santa, estaban en los escalones próximos al altar del tártaro; entonces en el camino unos demonios abordaron a Lucas y grito - ¡sigue sin mí, Beija! -
Ella lo miro y corrió hasta llegar al altar y preparo tres flechas doradas con su arco del ángel; invoco la poca energía que tenía para dispararles a las tres entradas, soltó las flechas.
Entonces le dispararon una llamarada azul cobalto que la derrumbo al suelo, ella lanzo un rayo de luz, recibió otra llamarada que le quemo las manos. Cuando ella intento levantarse, recibió una lluvia de fuego del diablo, lo único que veía entre las llamas eran unos hermosos ojos azul zafiro mirándola y una risa macabra.
Miro como unió sus manos, hasta que murió completamente calcinada hasta quedar nada de ella, solo su armadura y armas junto con unos cristales”
Ella se despertó y analizo diciéndose a sí misma –ese color de ojos y llamas es de Keith; él me mato hace 2000 años- su reciente odio y repulsión hacia Keith creció infinitamente; miro a su alrededor y vio que él la había traído de nuevo al castillo
-buenas noches, mi ama- dijo Silvia entrando a la recamara y observando las cadenas de Isabelle, la actitud y todo seguía siendo igual, pero a la vez diferente
Belle miro a Silvia preguntando - ¿Dónde está ese idiota, amo tuyo? - lo iba a matar, no estaba dispuesta a compartir, él mismo espacio con su asesino
-ama, no me diga que va pelear con el amo- dijo Silvia aterrada, nunca había visto a Belle así
-entonces no te digo, respóndeme. Solo voy a salir de aquí - dijo Belle levantándose de la cama; se escaparía de allí
-ama, no debería de hacer eso; pues todos tenemos órdenes, de no dejarla salir- dijo Silvia mirándola con extrañeza
- ¿Qué intentas decirme? Que me quede tranquila, siendo su prisionera y que él quiera ser mi dueño- dijo Belle irritada, no podía esconder su rabia
-no ama. Solo trato de decirle que no se altere- dijo Silvia tratando de calmarla, levantando las manos en forma de paz
Isabelle se tranquilizó sentándose en la cama; empezó a pensar fríamente “¿Cómo hare para mostrarle a Keith que no me interesa? Que lo odio y prefiero que me asesine antes de soportarlo”
-ama, piensa ir a cenar- dijo Silvia dudosa de la actitud de su ama, pero trataría de que no cometiera una locura
Belle la miro y dijo –Sí, puedes decirle al chef que me prepare algo, por favor- queriendo que la dejara sola
-como diga, ama- dijo Silvia corriendo rápidamente, toco la habitación de Keith diciendo –amo, la ama va a bajar a cenar-
Keith la escucho diciendo –muy bien retírate- salió de su habitación, mientras que se recuperaba pensó “al parecer estoy perdiendo la rapidez en curarme desde que ella me importa; pero me siento peor si no la tengo”
Belle vio un pañuelo azul en su mesita de noche, lo tomo y miro que adentro estaba el collar que había tirado al suelo; al verlo lo volvió a lanzar a algún lado, fue al closet para buscar algo que ponerse
Encontró un vestido blanco de tiras con encajes, tomo unas sandalias, se acomodó el cabello y se puso unos pendientes; -Ama, ya está lista- pregunto Silvia mirándola
-sí, solo falta que me quite estas ridículas pulseras- dijo Isabelle haciendo fuerza para quitárselas
-ama, esas no son pulseras, en realidad son cadenas de poder, para que no pueda utilizar ningún poder, ni escapar de aquí- dijo Silva cabizbaja, sintiendo pena por ella
Belle respiro profundamente y no dijo nada, aunque por dentro se revolcaba de ira diciendo entre dientes –llévame al comedor-
Silvia le abrió la puerta y caminaron al comedor, sin decir una palabra en todo el camino, Isabelle iba pensando la manera de escapar de allí, estaba tan distraída hasta que Silvia dijo –llegamos, ama-
Belle reacciono y camino hacia el comedor, vio que Keith estaba allí se sentó lo más lejos que pudo de él y no dijo ni una sola palabra, solo lo miraba con reproche; lo detestaba
Él noto que algo de ella había cambiado drásticamente, en su corta estancia en el cielo, no podía decir exactamente que era y dijo –Buenas noches, Isabelle-
Ella lo miro con una mirada cortante y respondió entre dientes - ¿Qué tienen de buenas? Sí, tengo que verte a ti- mirando a su alrededor
Keith descubrió que era, su odio hacia él y que ya no era la misma niña dulce y tierna que él conoció, sino un arcángel despiadado y con deseos de venganza, le dijo –pues qué pena, me tendrás que ver hasta que, me canse de ti o consiga una mejor que tú- señalándola
-si no te mato, primero- dijo ella tomando el cuchillo fuertemente mientras lo levantaba, se lo lanzo
Keith atrapo el cuchillo de la parte del filo, mirándola fijamente, mientras brotaba sangre de su mano, estaba fuera de sí; jamás espero que su Belle lo atacara, tiro el cuchillo a un lado fue hasta donde ella estaba la tomo del brazo, diciendo – ¡Estás loca! Eres igual a todos, me decepcionaste, Belle-
-suéltame, no quiero ensuciarme de tu asquerosa sangre. - dijo ella con asco al ver que la sangre de él corría por todo su brazo y había caído en su ropa
-por si no lo sabias, deseo estar con Lucas; lo amo como nunca podre ni te quise a ti- dijo ella con saña, buscaba la manera de destrozarlo y que la dejara ir
Keith al oír esto enloqueció sus ojos se tornaron rojos y aparecieron las rubricas negras en todo su cuerpo, la tiro contra la mesa, susurro en latín - qua verus draco est tibi- (ya verás lo que es un verdadero demonio)
Ella no entendió nada lo que le dijo, pero supo que era malo con la forma de decirlo, intentaba levantarse del suelo, se había cortado con la mesa de vidrio, estaba cubierta de cristales y golpeada con la madera de las patas de la mesa, pero aun así dijo con tono desafiante - ¿Por qué no me matas y terminas esta farsa? -
Él ni siquiera la miro, se fue dejándola a ella cubierta de sangre y herida; fue hasta su recamara golpeando las paredes, tratando de recuperar el control, estaba destrozando todo a su paso, pensó en voz alta –no, te libraras de mi tan fácil; Isabelle-
Silvia al llegar al comedor grito - ¡¿Qué ha pasado aquí, ama?!- ayudando a levantarla, le sacudió los pedidos de vidrio
Belle no respondió se seguía sacando los pedazos de cristal de la piel, dijo –solo llévame a mi recamara, por favor-
-ama, le dije que no era buena idea hacer enojar al amo, seguro lo puso tan furioso, que le hizo esto- dijo Silvia tratando de saber que ocurrió allí
-lo odio y no lo puedo negar, ni disimular- dijo tragándose las lágrimas de dolor que le causaban las cortadas y algunos cristales que aun tenia incrustados
-pero ama, hágalo por su propio bien- dijo Silvia en tono conciliador, tratando que ella cediera un poco
Llegaron a la recamara de ella diciendo algo triste - ¿Qué más daño, me puede hacer él? - se sentó el en ante cama
-usted no conoce, como es el amo, ha sido un amor con usted, pero el capaz de cualquier cosa, por conseguir lo que quiere y usted es lo que más desea. Ahora déjeme buscar el botiquín para curarla- dijo Silvia yendo al baño a buscarlo
Keith salió de su dormitorio para ir al de ella, tomo un jarrón pequeño que había en el pasillo y lo lleno de su sangre, abrió la puerta diciendo con desprecio –Silvia, deja que la señorita se cure sola-
- ¿Qué haces aquí? - pregunto Belle, mirando el jarrón que tenía en la mano, preguntándose ¿Qué tramara?
-por si olvidas cada centímetro, cada cosa de este maldito lugar, me pertenece- dijo él dejando el jarrón en una mesita
-como desee, mi amo- dijo Silvia dejándole el botiquín en la mano a Belle, con una mirada de disculpa
Keith se fue junto con Silvia y Belle empezó a mirar a su alrededor y noto ese dichoso jarrón de vidrio transparente, tenía un líquido rojo en su interior y también se miró los brazos, el izquierdo casi no tenía cortadas y recordó que fue justo en ese donde él había derramado su sangre
Se levantó y metió el dedo en jarrón tomando un poco del líquido rojo y se la paso por una de sus cortadas, se le sano rápidamente, pensó en voz alta - ¿Por qué me habrá dejado su sangre para curarme, si soy su enemiga? -
Agarro un pequeño pañuelo y la empapo de sangre, recorriendo todo su cuerpo hasta acabarse toda la sangre del jarrón, pero sentía sucia y se dio un baño, pensando “¿Qué será de mí? Si sigo aquí”
Pasaron horas antes que ella saliera del baño, tenía las puntas dedos arrugados aun sin saber ¿Qué hacer?, pero también sabía que ella se había buscado que él se portara así con ella.
Keith por otra parte odiaba esto, tenerla tan cerca, pero no tocarla; era más dolor del que podía soportar, pero no se la iba entregar Lucas, fácilmente.
Marshall entro al estudio diciendo - ¿Qué esperabas al retenerla? ¿Qué te volviera a querer? - aun no comprendiendo la obsesión de Keith por Belle
Él lo miro y no supo que responderle, solo le dijo –vete, mira a ver lo que está pasando en el infierno-
Marshall entendió el mensaje, se fue cerrando lentamente la puerta y se tiro por la ventana más cercana, alzando el vuelo
Belle había visto una manera de escapar, poco segura, pero era mejor que estar allí con él, se puso un vestido y empaco en una mochila una muda de ropa; llamo a Silvia y le dijo –préstame unos de tus uniformes-
-pero, ama usted tiene mejores ropas, que mis uniformes- dijo Silvia, sin comprender que ella quería con su uniforme
-solo préstamelo, por favor- dijo Belle susurrando, tenía que aprovechar que Keith estaba distante
Silvia le trajo el traje envuelto en una manta, para no levantar sospechas –ama, pero ¿Qué piensa hacer? - pregunto ella
- ¿ustedes, pueden salir de aquí con esta ropa? - pregunto Belle, para ver cómo se hacía pasar por una sirvienta para irse
-sí, siempre y cuando tengamos que hacer mandados para el amo- respondió Silvia aun preguntándose qué planeaba
-bueno, tú me ayudaras a salir de aquí- dijo Belle poniéndose el uniforme arriba del vestido se puso la gorrita de mucama
-ama ¿está segura de esto? Si el amo se entera enloquecerá y cuando sepa que la ayude, me matara- dijo Silvia atónita de escuchar el plan de Belle
-si estoy segura, además él no sabrá nada, porque tú tampoco lo sabrás- dijo Belle tomando en cuenta que Silvia era una esclava
-te iras a la cocina, para tengas una coartada y yo saldré por la parte de atrás- explico ella, tomando unas almohadas, poniéndolas debajo de la sabana para simular que estaba dormida