―Ella sabe lo que tienes que hacer, solo estará junto al gran alfa. En lo que llegue Amoret, y luego haremos que el mismo gran alfa la asesine
―Pero padre, ¿crees que será tan fácil? Digo, no creo que soporte mucho al lado de nuestro alfa, incluso estoy seguro de que ni siquiera soporte una semana
―Eres demasiado cruel con tu hermana, después de todo, ¿Qué no fue para eso que nació esa bastarda? ¿Para podernos ser de ayuda?
Escuché una risita de parte de los dos hombres que hablaban de mi futuro, como si de una broma se tratara, como si el hecho de enviarme a morir
No fuese más que algo que les causaba demasiada gracia, recuerdo haber cubierto mi boca soportando las ganas de soltar un gemido de dolor
De sufrimiento, pues aquellos que escuchaba, planeando mi muerte para conseguir poder, eran mi supuesto padre y hermano, pero no se detuvo
No, ellos siguieron, siguieron planeando todo aquello, que, según ellos, los haría por fin felices
―Tienes razón, aunque aun no comprendo, por qué no enviar a nuestra querida Amoret de una buena vez, se supone que la luna lo había dicho. Que mi hermana, la hija de la manada Dark Moon, sería la gran luna, podemos enviarla y…
―No puedo arriesgarme, el gran, alfa ha elegido a esta familia justamente por la profecía de la luna, pero primero enviaremos a Inara, y cuando este descubra que esa bastarda no lo es…
―Amoret, llegará en invierno, tal cual, como dice la profecía, ella llegará, y con ello, se dará los futuros hijos de la luna; y nuestro alfa, se postrará ante ella, tal cual como el perro fiel que debe ser y nosotros seremos quienes manejamos todo, cuando Amoret sea la gran luna, nosotros…
―Lo sé hijo, lo sé, lograremos todo lo que queramos, además nos desharemos de Inara, ¿Qué más podemos pedirle a la vida? La diosa nos ha sonreído y desde ahora podremos tener el gusto de manejar a ese maldito tirano y cuando nuestra bella y perfecta Amoret, tenga al gran, alfa en nuestras manos
―Podremos hacer realidad nuestros planes…
Escuchaba sus risas en mi cabeza, las escuchaba, mientras el último recuerdo de este cuerpo se proyectó ante mí, antes de que la chica
La dueña de este cuerpo decidirá acabar con su vida, antes de que yo fuese traída a este mundo, por causa de mi inminente muerte, después de haber sido asesinada por mi mejor amiga
Quien me lanzó del sexto piso de mi apartamento, porque según ella, yo era no más que una mujer envidiosa y una mala persona, al denunciarla, luego de descubrir que había estado robando dinero de mi empresa por años
―Ustedes dos serán una pareja para siempre, es una relación que en la que deben soportar las adversidades como uno solo, un alma en dos cuerpos que comparten el mismo camino. ¿Te gustaría pedirle protección a la diosa luna?
Quien iba a pensar que luego de mi muerte, aquella que, aunque fueron segundos para mí fue una eternidad, rogué por no morir, por no acabar de esta manera
Rogué por otra oportunidad
Qué terrible idea de Dios, al decidir que me daría una oportunidad, pero que no volvería a mi mundo, no, él decidió que me enviaría a la novela más caótica que jamás imaginé
Él me envió a la “flor en el invierno”
Aquella novela que no solo su título era ridículo, también la historia en sí, pues la historia se daba, luego de un invierno terrible, donde la protagonista
La hija del alfa de Dark Moon, se pierde en una helada, mientras busca a su hermana menor, aquella que jamás encuentra, pero si encuentra al gran tirano, aquel que era su pareja destina por la luna
Ella creyó estar maravillada con la situación, lo fue, hasta que se percató, que su hermana menor, quien había desaparecido meses anteriores, fue asesinada por su ahora pareja
Aquel final, donde ella lo perdona por todo, e ignora el hecho de que el hombre es un asesino sin corazón, me pareció ridículo, más que estúpido. ¿Quién haría eso?
Yo no lo haría, si me lo preguntas. Si ese hombre, hubiese asesinado a mi hermana, no lo perdonaría jamás
― ¿Te gustaría pedirle protección a la diosa luna?
Era curioso, ahora mismo, yo estaba siendo vendida como la novia del tirano de una novela, y no era cualquier tirano, era el mismísimo gran alfa
Pues yo, era la hermana menor, de la protagonista, yo no era Amoret, tampoco un extra sin importancia, yo era aquella que debía morir, para iniciar la historia
Un ruido de garganta se sacó de mis pensamientos, observé al sacerdote, lo hice sin entender, por lo menos así fue hasta que logré comprender su mirada
Aquella en la que me decía que dijera un “sí” ahora mismo
―Sí, sí…
Esto era más difícil de lo que imaginaba, sobre todo, cuando la voz de aquel hombre, del gran alfa tirano, resonó tras de mí
―Mm… ¿Deberíamos hacer esto? Si no hay un final pronto, creo que iniciaré a aburrirme y arrepentirme de continuar…
Yo también quería arrepentirme, pero la diferencia entre él y yo era que de arrepentirse él, no sería solo marcharse sin más; sería el final tanto mío, como del sacerdote
―Bien… entonces… ustedes dos, intercambien anillos
Di un pequeño respingo al escuchar al sacerdote, quien habló de manera apurada y hasta un tanto más alto, parecía iniciar a temblar
Yo de verdad quería reírme, pero no podía hacerlo, no cuando estaba segura de que, a este maniático, no le gustaría escucharme, reír de la nada
En la novela había asesinado a personas por cosas aún más tontas; no quería ser yo quien acabara en un desastre, ante esta situación
Más cuando una enorme caja de terciopelo roja fue puesta frente a nosotros y observé los anillos, él pareció estar tranquilo, lo colocó en mi dedo como si nada
Mientras yo solo me repetía una y otra vez las mismas palabras
“Entra en razón, no lo dejes caer” “En el momento en que caiga, mi cabeza y mi cuerpo, incluso después de cinco minutos, no puedo garantizar que permanezcan juntos”
No lo observé, ni siquiera tuve tiempo para reparar aquella joya, solo temblaba. Mientras me decía a mí misma, no lo hagas, no lo dejes caer, no lo hagas enojar
Y entonces el anillo entro en su dedo, lo logre, lo había logrado y eso era algo simplemente sublime, maravilloso, lo más encantador de toda la historia
―Con un beso podemos sellar la alianza ante la diosa…
En medio de mi júbilo, solo pude levantar la cabeza hacia el gran, alfa, le di una sonrisa llena de orgullo y lo miré directamente a los ojos
Mientras él solo levantó una ceja, era muy tarde, lo había visto a los ojos, no solo eso, parecía feliz, ¿Qué pensaría en estos momentos?
¿Qué estaba loca? ¿Qué era imprudente? ¿Sacaría su espada? Mierda, era mi fin
Espera, el sacerdote, ¿acaba de decir beso? ¿Estaba loco? Era más que claro que el maniático que tenía frente a mí, no me besaría. Bajé la cabeza y maldije por mi vida tan deprimente
Por lo menos eso pensé, pero entonces el velo blanco que cubría mi rostro fue retirado de manera suave, mientras yo me preparé para lo que estaba por pasar
Lo hice, esperé y esperé, lo hice hasta lo que creía que era una eternidad. ¿Qué no va a hacer nada? ¿Hasta cuánto tengo que esperar? ¿Vienes o no vienes?
Levante mi rostro, lo observé directamente
Tenía una pequeña sonrisa, aquella que parecía estar cargada de diversión, mientras sus ojos azules, casi lilas, mostraban que, sin duda, no la estaba pasando del todo mal como yo pensaba
―Buena cosa… estaba iniciado a preocuparme
¿Qué? ¿Cosa?
No tuve tiempo siquiera de pensar en nada, pues aquel me había tomado de la cintura y sin más, me había atraído hacia él
Dándome un fuerte beso en los labios, haciendo que un hueco se instalara en mi estómago, y estuviese a punto de perder las fuerzas de mis pernas
Algo que no tenía permitido, pues tenía que estar de puntitas para poder alcanzar siquiera un poco su gran altura y al separarnos
Este pego su frente a la mía y aun estando muy juntos, hablo con un tono jocoso y malicioso
―Si hubieras estado con esa cabeza gacha y con esa expresión de matadero, durante cinco segundos más, esto habría sido muy aburrido y, al final, si hubieses terminado en ese cajón de allí atrás…
No pude siquiera dirigir mi mirada hacia el lugar que este indicaba, sabía perfectamente a lo que se refería, lo había visto en el momento en el que entre en el lugar
Justamente mientras era arrastrada por mi supuesto padre al lugar, al ver mi intensión de escaparme, mi supuesto hermano, custodiaba la puerta
Seguramente ya cansados por el hecho de que había intentado escapar de esta familia, desde que supe dónde estaba y cuál sería mi final
Le di una mirada de soslayo al ataúd de marfil, apreté mis labios y lo observé a los ojos, lo hice como si no le temiera
Como si fuese solo una pobre chica ilusa, o muy tonta, o muy ridícula, para creer que él no lo haría, que sería una boda y no un funeral, lo que podíamos estar celebrando
Más cuando aquel de nuevo unió sus labios con los míos, mientras yo solo sentía que mi cabeza me daba vueltas y que nada de esto tenía el más mínimo sentido
Se suponía que moriría, se suponía que solo soy el remplazo de mi hermana, que este matrimonio, solo sería no más que algo de palabra
Pero ahora era besada por aquel, ahora mismo, parecía una boda verdadera y aquello, no sabía cómo podría describirlo en términos emocionales
Pues él actuaba como si fuera una boda normal, como si esto fuese algo planeado entre los dos y no un juego, del que él pronto se cansaría de jugar
―No puedo creer que algo tan maravilloso esté pasando, el hecho de que mi pequeña hija, ahora esté casada con usted, gran alfa, sin duda me hace muy feliz, nos alegra tanto, mi pequeña niña, felicidades
Me separé del gran, alfa, di un pequeño agradecimiento al molesto hombre que llegaba, aquel que había hablado como si el mejor padre del mundo fuera
Quería maldecirlo, decirle unas cuantas cosas en la cara, pero entonces la voz del gran alfa resonó en el lugar. No sabía si era por ese tono suyo tan fuerte y autoritario
O si algo que el mismo autor creó así el personaje, pero cada palabra suya, sonaba más a una orden, que a un simple comentario. Él causa terror con solo hacer una mueca
―No es una pequeña niña, ahora es tu gran luna, trátala como es debido
Mostré una pequeña sonrisa al escuchar las palabras de aquel. Era claro que no lo hacía por mí, lo hacía porque él era un maniático compulsivo, amante de tener la última palabra, pero aun así lo disfruté
―Lo lamento, gran alfa, fue mi error, solo soy un padre orgulloso y lleno de amor, pero… ¿Sería posible que usted me permitiera poder hablar con… con mi gran luna?
No, di que no, por favor, di que no. Observé al gran alfa, había una clara súplica en mi mirada, una súplica de ayuda, pero el psicópata, estoy qué segura de que lo noto
Pero decidió ignorarlo, fue por ello, que se encogió de hombros y habló como si nada le importara
― ¿Por qué no?
Note cómo este solo se marchaba, cómo iba con aquel hombre de cabellos tan rojos como el fuego, aquel que sabía perfectamente que se trataba del beta del gran alfa
Horme Lieve, un hombre que era igual o peor de peligros, que el mismo gran alfa, aquel que, según la historia, fue el único que tuvo piedad y me sepultó
―No lo quiero repetir, pero seré amable y lo haré otra vez
Mi supuesto padre, hablo muy bajo, era una conversación solo para los dos, una conversación, en la que nadie sabría las terribles palabras que este me diría
―Eres el medio para que la profecía se cumpla, deberías estar honrada con la situación, deberías estar llena de felicidad, de ayudar a tu familia, no lo olvides, no eres más que una basura, una terrible, y estúpida, que al final de cuentas, solo hará lo que pido, ¿está claro?
Apreté el ramo con mis manos, no estaba llena de miedo o de dolor, estaba enojada, muy enojada. ¿Cómo podía haber padres como este?
Pero a pesar de todo lo que deseaba decirle, solo asentí, y hablé en un susurro
—Si padre…
—Cuando estés en el palacio, quiero que te ganes la confianza del gran alfa, te enviaré cartas constantemente, para que cada paso que des sea solo por mi orden ¿Quedo claro? Intenta ganar tiempo, tienes que vivir
―Hasta invierno …
―Eres lista, por lo menos un poco, te quiero, hija mía, estoy feliz por ti y deseo que la diosa luna te colme de tantas bendiciones cómo es posible…
Lo último lo dijo con una voz alta, todo para ser considerado un buen padre, para demostrar lo que no era, mientras yo me hacía otra promesa
No, se la hacía a ella, la dueña de este cuerpo, a aquella que prefirió quitarse la vida para no vivir bajo la mano de esta familia
Me iba a vengar, antes de escapar, antes de cualquier cosa, yo iba a destruir a esta familia, antes de dejar de ser la gran luna
Yo me iba a vengar, por ti, Inara