El sol se asoma por la venta, los raños pegan en mis ojos y me obligan a despertar, me levanto, primero que hago es bañar a Ailén le pongo un lindo conjunto que le regalo Jane, es de color rosa. Con una cobija la tapo bien, le doy de comer antes de ir a la casa de los señores Benett. Jane se postuló para cuidarla mientras Gabriel y yo vamos a la casa de sus padres para hablar sobre el asunto. Nos subimos al auto, el chofer comenzó a manejar. Estoy nerviosa, tengo miedo a la reacción de los Benett, no tengo ni idea de cómo les voy a decir. La mano de Gabriel toma la mía, notó mis nervios, sin dudarlo entrelaza nuestras manos, me sonríe y de igual forma le sonrió. Con esta muestra de afecto me quedo más tranquila, me acaba de demostrar que no estoy sola y que cuento con todo su apoyo. El c

