No sé cómo reaccionar, mi mente esta tan perdida que perdí el habla. Marcus se molesta al ver como Gabriel me sujeta de la cintura y me besa la mejilla. Reacciono y con molestia quito las manos de Gabriel y me alejo de él sin dejar de ver la molestia en su rostro de Marcus. —Ada, ¿Qué está pasando? —los ojos de Marcus no dejan de observarme. No sé qué decir, me siento tan mal, no puedo explicarle. El contrato dice que solo Gabriel y yo debemos de saberlo, aunque quisiera decírselo no puedo. — ¡Te estoy hablando! —grita. —¿Qué te pasa? ¡No le hables así! —me defiende Gabriel. Ambos están a punto de iniciar una pelea. No puedo dejar que esto pase. Gabriel se acerca a él, pero me interpongo para que no se le acerque. —Gabriel, déjanos a solas —mi voz está a punto de quebrarse. —No. —

