Es sábado por la tarde y el clima no podría estar mejor: cielo limpio, viento fresco y el sol colándose entre las ramas de los árboles con una pereza que va perfecta con el plan del día. Llegamos a la pista de patinaje con ese aire despreocupado que acompaña a este fin de semana bien merecido. Somos un grupo llamativo: Bárbara, Tenté, dos chicas más del club y yo. Todas patinamos con elegancia, como si cada movimiento fuese parte de una coreografía perfectamente ensayada. No somos patinadoras profesionales, pero muchas de nosotras llevamos tiempo bailando pole dance, y eso se nota. Hay gracia en nuestras curvas, precisión en cada giro, y algo más…, algo sensual que capta la atención de todos a nuestro alrededor. La música acompaña con ritmos sugerentes, y cada una de nosotras se adapta si

