Abrí mis ojos lentamente, sentía mis parpados muy pesados, había una luz blanca muy cegadora, cuando finalmente me acostumbre a ella me di cuenta de que el techo del lugar en el que me encontraba era totalmente blanco y que, hacía mucho frío, supe que estaba en un hospital porque recordaba la sensación de estar en uno siempre que mi papá me llevada los días de trabajo, seguía con la mirada hacia el techo cuando el rostro de Maxine apareció frente a mí, fruncí el ceño cuando la mire. -Maxine-dije en un susurro era como si no recordara bien el sonido de mi voz o como si no lo conociera en realidad. -Hola-dijo con una sonrisa, me senté lentamente y noté que Sarah también estaba ahí-Hola Sarah-dije y ella se acercó a mí, me abrazo. -Me da mucho gusto verte-dijo mientras me seguía abrazando

