Cuando se hizo de noche solo pensaba en una cosa, en que se hiciera de día de una vez por todas, tenía que entregar esa sangre a mi abogado, aunque sabía que las preguntas llegarían de su parte, ¿cómo iba a explicárselo? Ni siquiera yo entendí como era que podía sentir a Sophie y entonces recordé las historias que mi abuela solía contarme sobre los espíritus y la vida después de la muerte: “cuando alguien muere de manera repentina siempre se queda con aquellos a los que amo en vida, hasta encontrar la paz e ir hacia ella”. Eso era lo que Sophie quería hacer encontrar su paz y después seguirla y yo la iba a ayudar a conseguirlo, aunque eso significaba dejar de verla para siempre. Cuando me desperté me sentía tan confundido, esta vez no había tenido ningún sueño con Sophie y no sabía cómo se

