*Narra Henry* No tenía porqué pretender estar negándome más tiempo a mi mismo el hecho de que esa mujer me gustaba, por eso la invité a cenar, muy a pesar de haber conocido a su ex que la hostigó ni por ella querer meterme a su asistente por el frente. Como si fuera una droga, quería probar mucho más, se estaba convirtiendo en algo realmente adictivo. Como en las fases de un potencial adicto, tuve mi ciclo previo con ese beso en el aeropuerto, seguido de las miradas furtivas que le continuaron y sus sonrojos espontáneos que lograban excitarme con el simple hecho de verlos. Ahora estaba dispuesto a experimentar mucho más, con el deseo imparable de meterme de lleno a descubrir aún más cosas y dispuesto a probar todo lo que ella me desee ofrecer. Me fue imposible quitarle la vista de enc

