¿Correr el riesgo de que los paparazzi nos siguieran durante nuestra caminata por Madrid? No me importó en lo más mínimo. ¿Sumarle a eso el hecho de invitarlo a pasar a mi piso en horas de la noche? mucho menos. ¿Quedarme abrazada a él, casi colgada mientras me rodea la cintura melancólico por una razón desconocida para mí? me desconozco totalmente. Pues si pudiera salir de mi cuerpo y darme una severa reprimenda por mi actuar no lo dudaría ni un segundo, pero heme aquí, buscando darle consuelo de alguna manera porque cuando estoy con él… me siento muy a gusto. Y es que pierdo la noción del tiempo de este abrazo, no sé en qué momento su respingada nariz empieza a bordear mi cuello con delicadeza logrando encenderme apretando mis piernas por el calor que poco a poco se acumula en medio a

