*Narra Alejandra* –¿En serio se atrevió a tanto? Menudo imbécil… –Llamé a Lucía en medio de mi confusión quien estuvo en unos minutos en la puerta de mi piso –Pobre papasito de Henry espero que no se haya quedado con una mala impresión. –Le advertí que no se le ocurra hostigarlo otra vez pero lo conoces, cuando se le mete una absurda idea en la cabeza no hay forma de convencerlo de lo contrario. –¿Y es que acaso iba a pasar algo más entre papito Meier y tú? –Casi me ahogo con la pregunta directa de Lucía, debo toser para aclarar mi garganta mientras niego enfáticamente sus palabras aunque no sea verdad, sé que es mi amiga y confidente pero no le he contado absolutamente nada de lo que pasó entre nosotros. –Es ridículo Lucía, ese tipo de hombre jamás se fijaría en mujeres como yo y lo

