NARRA WENDY
Camino por el salón sin saber qué hacer, de un lado para el otro. Comienzo a sentirme mareada de verdad. Abro la puerta de la terraza y salgo a tomar un poco el aire, pero siento que me mareo de nuevo y estoy a punto de caerme al suelo cuando unas manos me sujetas con fuerza por la cintura.
— Lo siento —compruebo que es él—. No tenía que haberle dado el móvil, pero me ha jodido mucho lo que ha dicho.
— Da lo mismo, Josh, tarde o temprano iba a enterarse. Sobre lo que ha pasado…
— Ha sido una maldita locura, Wendy —dice sin apartar las manos de mi cuerpo—. No tendría que haberme dejado llevar de esa manera.
— Lo sé… no sé qué me ha pasado… —bajo la mirada a mis pies, avergonzada—. Debo confesarte que al principio solo quería jugar un poco… provocarte para que vieras que no soy ninguna niña…
— Pues lo has conseguido.
— Lo siento. No volverá a pasar, hasta mañana. Entro en el salón y camino hasta mi cuarto, maldiciendo mentalmente esta puta noche. Han pasado dos semanas desde que Josh y yo nos besamos y desde que mi hermano se enteró de lo de Connor. Desde ese día no me deja sola ni a sol ni a sombra, es un verdadero grano en mi culo. Evito a Josh todo lo que puedo porque muero de vergüenza cada vez que le miro a los ojos. Gracias a que hace una semana empecé la universidad, he podido pasar la mayor parte del día allí. He hecho varias amigas pero con la que mejor me llevo es con Tiffany. Vive en un pequeño apartamento con su primo pero a él aun no le conozco.
— Tiff, deja de insistir, mi hermano no me va a dejar salir —repito cuando salimos al campus.
— Pero Wen… —lloriquea— ¡es la maldita fiesta de los novatos! ¡No podemos perdérnosla! — A ver, Tiffany, usa un poquito esa preciosa cabeza. ¿Para qué ir a una fiesta donde van a gastarnos bromas pesadas, pudiendo evitarlo? — Que ya te he dicho que no van a hacernos nada. Mi primo es de último año y ya sabes que son ellos los que se encargan.
— Me da lo mismo, yo ni siquiera le conozco. — Más razón para venir. Así te lo presento de una puta vez. Ha estado insoportable desde que le enseñe tu maldita foto —rueda los ojos.
— ¿Le gusto o qué? —río.
— Dice que estás buena.
— ¿Y él está bueno? —pregunto curiosa.
— Agh cállate, es mi primo. — Dame tu opinión objetiva.
— Joder. Pues sí… no está mal… o eso dicen al menos todas las idiotas que le ven.
— Interesante. ¿A qué hora es esa fiesta? — ¡Sí! —grita provocando que toda la cafetería nos mire.
NARRA JOSH
Estoy hasta la polla de que Wendy me evite. Lleva dos malditas semanas marchándose temprano de casa y volviendo tarde. Y cuando llega se limita a saludar y dar las buenas noches para encerrarse en su cuarto. En realidad no sé por qué me molesta tanto… Esta noche es la fiesta de las novatadas y no pienso perdérmela. Es divertido ver como joden a esos novatos, a pesar de que Wendy vaya a ser una de ellos. Me la suda, que se joda por evitarme.
— Hermano, necesito quinientos pavos.
— ¿Y tu dinero? —pregunta frunciendo el ceño.
— Vamos, no me hagas ir al banco.
— ¿Para que los quieres? — Ya sabes para que los quiero.
— Bien, toma mil y pilla para los dos —dice lanzándome su cartera — Vale. Rick coge una toalla y sube las escaleras hacía el gimnasio. Yo saco la pasta y dejo su cartera sobre la mesa, antes de coger mi teléfono y escribir a Jenna. Yo: Necesito 8 gramos de coca, 40 pavos de maría y 3 paquetes de tabaco. Y lo necesito para esta noche. Jenna: No hay problema. En un par de horas me paso. Pienso en lo que puedo hacer durante las próximas dos horas. Se me ocurre nadar un poco cuando la puerta principal se abre. Wendy entra y sin mirarme va hacia su habitación. Se acabó, estoy harto de esta mierda. La sigo y entro sin llamar.
— ¿Qué coño pasa contigo? ¿No sabes llamar? —se queja cubriéndose con la camiseta que se acababa de quitar.
— Tú no llamas nunca así que, ¿por qué debería hacerlo yo? — ¿Qué quieres? Tengo cosas que hacer.
— Quiero saber por qué mierdas llevas dos semanas evitándome —cierro la puerta para que Rick no nos oiga y me acerco a ella.
.— Yo no te evito.
— Una mierda que no.
— No te evito, simplemente tengo cosas que hacer. Además, ¿por qué te importa? No es cómo si hubiéramos sido amigos de toda la vida —dice dándose la vuelta, dejando a la vista su espalda cubierta solo por el sujetador. Siento unas ganas inmensas de ir y acariciar su piel. Mierda. ¿Por qué cojones tengo ganas de hacer eso?— Pues no. Pero después de lo que pasó entre nosotros pensé que tal vez…
— Pues pensaste mal — se da la vuelta—. Mira, Josh… lo que pasó aquella noche fue un error, tú mismo lo dijiste. Y a pesar de que yo también lo piense… eso no quiere decir que tú no me pusieras cachonda… o que no sigas haciéndolo. Sonrío por lo que acaba de decir y ella se calla para morder su labio y evitar seguir hablando más de la cuenta.
— El caso es que creo que lo mejor es que nos mantengamos alejados. Para evitar la tentación… — coloco un mechón de pelo tras su oreja y cierra los ojos un segundo al sentir el tacto de mi mano.
— Deja de hacer eso.
— ¿El qué? —pregunta confundida.
— Morderte el labio. Deja de hacerlo.
— Ni siquiera me doy cuenta de que lo hago, Josh. Pero tampoco voy a parar porque tú me lo digas…
— Muy bien, pues atente a las consecuencias. Joder, quiero besarla. Esto es una puta mierda. Nos quedamos unos segundos en silencio, sin dejar de mirarnos de manera peligrosa, y sonrío. Esto es divertido, saber que le pongo cachonda me da una seguridad que me encanta. Baja sus ojos a mi sonrisa y se muerde el labio de nuevo.
— Te he dicho que no hicieras eso. Coloco una mano rápidamente tras su cuello y la atraigo a mí juntando mis labios a los suyos. No opone resistencia en ningún momento, al contrario, su lengua acaricia mi labio inferior y sé que busca la mía así que entreabro la boca para dejarla entrar. Rodea mi cuello con sus brazos y mis manos descienden hasta su culo. Lo aprieto con furia y ella gime sobre mis labios. Mi polla se pone dura al escuchar ese sonido salir de su boca y la empujo cayendo sobre ella, en la cama. Esto está mal. Esto está muy mal. Rick podría entrar en cualquier momento. La separo de mí con suavidad y veo sus ojos oscuros debido a la excitación y su boca entreabierta deseando más.
— Mierda, Wendy. Esto está mal… perdona. Yo… mierda. Me levanto y salgo por la puerta de su habitación. Cojo la pasta que he dejado sobre la mesa del salón y el casco de mi moto y entro en el ascensor. Saco mi móvil y escribo a Jenna.
Yo: ¿Dónde estás?
Jenna: En casa de Amber. Ya tengo lo tuyo, en un rato voy para allá.
Yo: No. Quédate ahí, paso a buscarte. Conduzco hasta su casa y le escribo otro mensaje para que salga. Avanza por la acera taconeando y con una sonrisa seductora, como siempre. Se acerca para besarme pero me aparto y le ofrezco mi casco, antes de subirse en mi moto sin rechistar. Siempre vuelvo a ella o a su hermana porque ambas conocen mi estúpido carácter y saben cuándo no deben llevarme la contraria. Cojo un desvío y aparco en el callejón de una estación de servicio. Ella se baja y se quita la mochila para entregarme lo que hay dentro.
— No, no te he traído aquí para eso —le digo con voz áspera.
— Ya veo —sonríe y se apoya en la moto para tirar de mí y besarme.
— Sin besos —aparto la cara. Ella rueda los ojos y baja su boca hasta mi cuello. Rodeo su cintura y bajo mis manos hasta su culo mientras ella acaricia mi cara con las suyas, buscando mi boca, pero la sujeto del pelo y le doy un pequeño tirón para alejarla.
— He dicho sin besos. Me empuja contra el coche que tenemos detrás y se arrodilla frente a mí. Desabrocha mis vaqueros con agilidad y me los baja al igual que los bóxers. Acaricia la punta con suavidad pero agarro su pelo y su cabeza y la empujo para que se meta mi polla en la boca de una puta vez. No estoy para juegos. Me la chupa durante unos minutos más, hasta que le tiro del pelo para que se levante. Sus ojos me miran rogándome que la toque pero no me apetece, solo quiero correrme. Le doy la vuelta y sujeto sus manos para que las apoye contra la pared. Me agacho para coger un condón del bolsillo de mis pantalones y me lo coloco con rapidez. Bajo sus pantalones y hago a un lado sus bragas para metérsela deprisa. Ella gime de placer y la verdad es que me da igual si está disfrutando o no. Si fuera Wendy… mierda. Agarro el culo de Jenna con fuerza, empujándola hacia delante cada vez que se la meto.
— Sí, Josh… no pares.
— Mierda. Solo… cállate —gruño con los dientes apretados. No quiero escuchar su estúpida voz. Solo quiero quitarme este maldito calentón que he cogido con esa puta mocosa. No la soporto. No soporto ser tan débil cuando la tengo cerca. No soporto tener unas ganas desesperadas de besarla cada vez que muerde su labio y soporto mucho menos el estar follándome a Jenna y estar pensando en ella, joder. En cuanto recuerdo su hermoso culo y sus caderas moviéndose y restregándose contra mí aquella noche, mis embestidas se hacen más fuertes y me corro sin poder remediarlo. Gracias a Dios, Jenna también lo hace, porque si no cualquiera la hubiera aguantado después.
NARRA WENDY
— Mierda, Wendy. Esto está mal… perdona. Yo… mierda. Josh se levanta y se marcha. Así, sin más. Escucho la puerta de la calle y me levanto sin saber cómo sentirme. Me besa y se va así como si nada... estoy harta de esta puta mierda. De pronto echo de menos a Connor. Un par de días después de que Josh le pegara y de que le dijera que aquel mensaje se lo había enviado él, me llamó y me dijo que estaría fuera durante dos semanas por temas con el equipo de futbol.Así que llevo desde entonces sin hablar con él. Desearía que estuviera aquí para poder despejar mi mente por un rato… Me meto en la ducha y al salir escucho mi móvil sonar. Un mensaje.
Tiff: Winni, la fiesta empieza a las once. ¿Ya has hablado con tu hermano?
Yo: No, Tiff… aún no. Voy a hablar con él ahora, cuando acabe te escribo.
Tiff: Ok, suerte. Me armo de valor y subo las escaleras de caracol para hablar con Rick. Está golpeando el saco de boxeo y totalmente sudado. Le observo unos segundos y sonrío con nostalgia, le he echado de menos todo este tiempo que he estado en París.
— Ricky… —entrelazo mis dedos, nerviosa.
— ¿Qué? —pregunta sin detenerse.
— Esta noche es la fiesta de los novatos.
— Ya lo sé.
— Voy a ir —se detiene y me mira.
— ¿Con quien?
— Con Tiffany y Becca. Bueno, y todas la demás.
— ¿A qué hora vas a volver? —camina hasta la mesa que hay contra la pared y le da un trago de agua a su botella.
— No lo sé, Rick… cuando se vayan todas.
— Bien.
— ¿Bien?
— ¿Qué esperabas? —pregunta acercándose a mí.
— No sé… que me dijeras que no podía ir.
— Tienes razón en que ya no eres una niña, Wen. Es solo que me aterroriza saber que pueda ocurrirte algo o te puedan hacer daño —me rodea con sus brazos y besa mi cabeza.
— Agh, cochino. ¡Suéltame, estas todo sudado! —el ríe y me aprieta más contra su pecho. Después de prepararme durante dos horas y vaciar el armario para escoger lo que me voy a poner, decido que un vestido es lo más correcto para la ocasión. Y sí, cuanto más corto mejor. Llegamos a la casa donde se celebra la fiesta, está a rebosar. Hay gente en la piscina, en el tejado, en el jardín y dentro de la casa, sobre todo dentro de la casa. Cuando entramos, me quito la cazadora y un chico se acerca sonriendo.
— ¡Jordan! —Tiffany se lanza sobre él y le abraza. El me mira mientras le devuelve el abrazo y yo le sonrío —Jordan, ella es Wen. Wen, mi primo, Jordan.
— Un placer —digo acercándome para darle dos besos.
— El placer es mío.
— Bueno, ¿dónde están las bebidas en esta casa? —pregunta Tiff.
— Venid conmigo. Ella pasa por delante y él acaricia mi cintura dejándome pasar primero. Camina detrás de mí, siento su mirada fija en mi espalda. ¿O en mi culo? La verdad es que no me extrañaría nada porque este vestido que me he puesto me queda muy bien. De hecho, por eso me lo compré. Es blanco y bastante corto, con un fruncido justo encima del culo, de donde salen unos tirantes que llegan hasta adelante, dejando casi toda mi espalda al descubierto.
— ¿Qué queréis beber? —nos pregunta Jordan mientras coge unos vasos de plástico.
— Ron.
— Yo, vodka —dice Tiff. Me fijo mejor en él, ahora que hay más luz. Es rubio y con unos ojos tan azules cómo el cielo. De un color parecido a los de Connor, solo que él es moreno de pelo y de piel, mientras que Jordan es muy blanco. Tiene la nariz ligeramente respingona y varias pecas esparcidas por la cara, lo que le da un aire aniñado. Es todo lo contrario a Josh, que tiene unas facciones duras y definidas. ¿Por qué coño piensas ahora en Josh? Cuando mi conciencia tiene la razón, hay que dársela. Necesito desconectar un poco, y sobre todo de él.
— Ten —dice Jordan dándome el vaso.
— Gracias —lo acepto con una sonrisa.
Seguimos bebiendo un rato más y riéndonos de las novatadas que les están haciendo a los… novatos. Obviamente. Agradezco a Jordan más de una vez por no dejar que nos envuelvan en papel de váter y nos tiren a la piscina. Tres copas después, le pregunto dónde está el baño, me dice que hay dos abajo y tres arriba, que vaya al que quiera. Cojo mi vaso, porque no pienso dejarlo por ahí, y subo a la planta de arriba, esquivando a borrachos y pervertidos. Salgo del baño después de hacer pis y retocarme el maquillaje. Cuando voy a volver a bajar, escucho ruido dentro de una habitación que tiene la puerta ligeramente abierta. Me asomo por si alguien tiene problemas, pero mucho más lejos de la realidad. Me cago en la puta. Ver a Josh empotrando a esa desconocida pelirroja contra el armario… me produce nauseas. El vaso se me cae de las manos y ambos levantan la vista.
— Pe…perdón —digo saliendo a todo correr. Bajo al piso de abajo y vuelvo a la pista de baile. Arrastro a Tiffany conmigo después de ver a mi hermano comiéndose a ¿Vicky?, quien sea. Él solo me mira y me sonríe antes de volver a cerrar los ojos y enterrar la cabeza en su cuello. Imagino que ya está lo suficientemente colocado cómo para que le dé igual que le vea en esas condiciones. Maldigo interiormente por no haber conseguido marihuana para esta noche.
— ¿Tu primo tiene algo que nos pueda colocar? —le pregunto a Tiffany por encima de la música.
— ¿Cómo qué? —eleva una ceja.
— María.
— ¿Fumas? —sonríe con picardía.
— ¿Tu? — ¿Tu? —vuelve a reír, a lo que yo asiento— Vamos a pedirle. Jordan nos da tres porros, ya hechos, y se niega a que le pague. Le doy las gracias y volvemos a bailar. Lo enciendo mirando hacia el sofá donde estaba mi hermano pero ya no hay rastro de él. En su lugar está Josh, dejándose besar por la guarra pelirroja. Nuestras miradas se cruzan y de pronto aprieta la mandíbula mirando a mi espalda. Voy a girarme cuando siento unas manos en mi cintura.
— Tu culo es incluso más precioso dos años después —susurra alguien en mi oreja.
— ¡Connor! —le abrazo y salto sobre él, justo cómo la primera vez.
— ¿Qué tal, preciosa? Ese vestido te queda… te hace un culo… —me baja para separarse, sujetando mi mano y mirándome de arriba abajo con descaro, mientras desliza la lengua por sus labios—. Ven conmigo.
— ¿Tiff, te importa si…? —me giro hacia mi amiga.
— Tranquila —dice sonriendo—. Voy a buscar a Becca. Dejo que me guíe, no sin antes girarme para ver si Josh continúa mirando. Sonrío al ver cómo sus puños están ahora mucho más apretados y no aparta la vista de nosotros. Entramos en una habitación de la planta superior, contigua a donde estaban Josh y la pelirroja. Connor saca una bolsita de plástico de su bolsillo delantero y me mira con una sonrisa malvada, mientras tira de mí hacia la cama. Saca una pastilla y me la muestra.
— ¿Qué es? — Éxtasis. Nunca lo he probado pero Amy, mi amiga del internado, lo hizo una vez y me dijo que se sintió muy extraña.
— ¿Qué hace? —levanto la vista de la pastilla a él.
— Produce euforia, facilita las relaciones y te excita… mucho —aprieta mi cintura atrayéndome a él. Pone una en la punta de su lengua y me sujeta de la barbilla acercando su boca a la mía. No aparta su mirada de mí ni un momento y un brillo peligroso sale de sus ojos. Su lengua entra en mi boca, pasándome la pastilla. La trago sin dejar de besarle y sonríe sobre mis labios. Se separa unos segundos para tomarse una él y vuelve a besarme, con más decisión esta vez. Sujeta mi culo con firmeza y lo aprieta acercándome a su erección. Joder, hace dos semanas que me acosté con él y aun no puedo olvidarlo. Me empuja sobre la cama y me mira mientras se desabrocha los pantalones, con una expresión seria pero excitante. Tanto que comienzo a sentir la humedad entre mis muslos. Se tumba sobre mí, abriendo mis piernas y rozando su polla contra mi pelvis. Está besando mi cuello con impaciencia cuando la puerta se abre de par en par y alguien tira de él, dejándome de pronto fría y desprotegida. Sin decir nada, Josh lanza un puñetazo en la cara de Connor pero éste lo esquiva. Otro chico que no había visto nunca, pero se parece demasiado a Connor, entra y sujeta a Josh poniéndole los brazos en su espalda. Connor se acerca a él y le da un puñetazo en el estómago.
— ¡Para! ¡Connor, basta! —suplico bajándome el vestido. No me hace caso, no creo ni que me escuche. Está furioso. Salgo de la habitación y veo a mi hermano apoyado en la barandilla, hablando con otra chica distinta a la de antes. Corro hacia él, que se pone alerta cuando ve mi expresión.
— ¿Qué pasa?
— ¡Corre! ¡Es Connor! ¡Otro chico y él están pegando a Josh! Mi hermano tira el cigarro al suelo y corre detrás de mí. Hay gente apelotonada en la puerta de la habitación, animando la pelea. Ricky aparta a todos de un empujón y entra. Agarra por el cuello al chico que está sujetando a Josh y lo estampa contra la pared. Josh trata de incorporarse y a duras penas lo consigue. Sacude su cabeza de un lado a otro tratando de despejarse y cuando ve sangre cayendo de su nariz, su rostro cambia. Se convierte en una bestia. Levanta una pierna de lado y le pega una patada a Connor, lanzándole contra la pared.
— ¡Parad ya! Ni puto caso. De pronto Jordan y sus amigos aparecen y les separan. Sacan a Josh y a mi hermano y dejan a Connor y al otro chico en la habitación. Tiffany tira de mí para que les siga pero estoy paralizada.
— ¡Vamos! ¡Muévete! —siento que me zarandea pero yo no puedo dejar de mirar a Connor, que lucha por soltarse y volver a por Josh— ¡Wendy, maldita sea! ¡Muévete! Reacciono, la miro y salimos corriendo en busca de Josh y mi hermano.
— ¿¡Dónde está mi jodida hermana!? ¡No pienso irme sin ella! —le escucho gritar mientras bajo las escaleras.
— ¡Estoy aquí, Ricky! Vámonos. Me despido de Jordan y de Tiffany pidiéndoles perdón y entro en mi coche. Sigo a mi hermano y a Josh, que sinceramente no sé ni cómo es capaz de conducir esa estúpida moto después de la paliza que le han dado. Se detiene en un semáforo junto a mi ventanilla pero ni siquiera me mira.
NARRA JOSH
Después de follarme a la pelirroja, de la cual no sé el nombre, y de que Wendy nos haya visto, bajo y me siento en el sofá. Rick choca mi mano y sube con Jenna al piso de arriba. Encuentro a Wendy bailando con su nueva amiga, que tampoco está nada mal… pero nada comparable con la mocosa. La pelirroja es demasiado pesada, ya me la he follado, joder, que me deje en paz. Pero no, aquí sigue lamiendo mi cuello. Mi polla se endurece cuando sigo los movimientos del culo de Wendy, dentro de ese ridículo vestido que se ha puesto. Para llevar eso, bien podría haber venido en bikini. No sé cómo Rick la ha dejado salir así. Por detrás de ella aparece ese jodido cabrón. Sinpoder evitarlo aprieto la mandíbula y veo cómo ella salta sobre él. Me cago en la puta. Los dos desaparecen en el piso de arriba y no puedo evitar quitarme de encima a la puta pelirroja, la cual me está rayando demasiado.
— Lárgate.
— Llámame —dice guiñándome un ojo. Me hago un porro intentando controlar mis impulsos de subir ahí y destrozar a ese hijo de puta. Se la va a follar. Se la va a follar otra vez, maldita sea. Termino el porro pero me doy cuenta de que eso no va a ser suficiente así que coloco un poco de polvo blanco sobre la mesa de cristal, formando tres rayas. Me meto dos, dejando una para Jay que viene hacia mí.
— ¿Dónde vas, colega? —me pregunta.
— A romperle la cara al gilipollas de Connor.
— Me parece bien —dice con una carcajada.