Despierto, me siento extremadamente cansada. Ha pasado una semana desde la última vez que vi al príncipe, una semana en la que apenas y he podido descansar o comer algo. Debo de haber bajado un par de kilos por el estrés y mi pobre alimentación, porque mi ropa me queda más suelta. Camino hacia el baño, me miro en el espejo, efectivamente, me veo demacrada. El semestre apenas va a la mitad y yo estoy desfalleciendo. Termino de arreglarme, tomo mis cosas y huyo de casa. Después del té de señoras de mi tía, las cosas están algo incómodas en casa. Yo no quería contarle nada a mi tío, pero el abuelo estaba enojado con mi tía Anne y no dudó en contárselo a tío Daniel. Mis tíos pelearon debido a ello, mi tío salió en mi defensa y recriminó a su esposa por haber permitido y haber sido partícipe d

