Algo está mal con todo esto
Miraba el tablero frente a nosotros y todo lo que pensaba era en el sticker ese donde aparece alguien con varias fórmulas a su alrededor y signos de interrogación.
Cam y Ben hablaban intentando encontrar respuestas entre toda la maraña de mentiras que nacieron con la muerte de un niño, pero algo no me calzaba y ese era el hecho de la suplantación de Daniel.
¿Por qué? ¿Para qué?
Son buenas preguntas, mi querida conciencia, pero hay algo más, algo que estamos obviando, pero no logro ver.
Puede ser el parecido entre esos niños ¿no?
Tú dices entre Daniel jr y Joshua.
Ajá, ellos sí parecen hermanos o por lo menos primos.
Pero ya descartamos que Daniel tuviera un gemelo. Además, tampoco Joshua es hijo de Ben.
¿Y qué pasaría si ese Daniel que murió hace cinco años también es parte de la familia Henderson?
—Cam.
—Dime.
—¿Puedes conseguir el expediente médico de la mamá de Ben?
—¿Por qué quieres saber sobre mi madre, Hanny?
—Porque hay algo que no me cuadra en todo esto y creo que tú mamá puede ser una pieza fundamental.
—¿Crees que ella es parte de todo esto?—Ben se levanta molesto y lo entiendo, ha vivido toda su vida creyendo una mentira, pero algo me decía que su mamá también.
—Ben, por favor a mí no me grites, tanto tú como yo queremos llegar a la verdad y no solo por tu hermano Daniel, también por Joshua—digo pensando en la solución a la enfermedad del niño.
—¡Lo tengo! Vengan a ver esto.
Nos acercamos a Cam que tenía abierto un archivo del hospital de Washington con la misma fecha del fallecimiento de Daniel.
—Según el informe de ingreso, tanto la madre como el hijo llegaron al hospital, el niño sin signos vitales y la madre a penas, mira las constantes de sus signos, apenas si se mantenía en vida.
—Ambos cayeron al agua—dice Ben y yo niego.
—Tu madre debe haber sido la primera en encontrarlo y se lanzó al agua para rescatarlo—reformulo la frase para que lo entienda.
—Ella no sabe nadar, siempre lo ha dicho. Es más, odia el mar y las piscinas.
—Puede ser por esto—Cam sigue con el documento —. Según la ficha clínica, tu madre estuvo en estado de coma por seis meses.
—El tiempo conveniente para borrar todo y que apareciera este nuevo Daniel…
Te salió en voz alta chiquita…
Eso era lo que quería, míralos a ambos.
Y sí, ambos estaban con esa cara de sigue contando la historia, así que me atreví a seguir.
—Es sólo una teoría, pero de todo lo que hemos visto, hasta el momento, otra cosa que no me cuadra es el parecido entre Joshua y Daniel Jr.—ambos siguen atentos a mi relato y to busco entre mis fotos para mostraselas—. Pues puedes buscar alguien que se parezca a tu hijo y hacerlo pasar por él, pero de ahí a que sus hijos sean casi clones hay un mundo de diferencia.
—Genéticamente hablando—elucubra Cam y yo asiento.
—Exacto, lo que hace que me pregunte, si este segundo Daniel—Ben me mira y bufa, pero eso es lo que es ¿no?—. Disculpa si no es la mejor forma de expresarme de él, pero tengo que ponerle un nombre.
—Lo siento. Prosigue.
—Bueno, como les iba diciendo, si este otro o segundo Daniel comparte material genético contigo o con alguno de los Henderson—ahora ambos deben de estar creyendo que estoy loca, pero prosigo—. Podría ser posible, si vemos a los pequeños estos son muy parecidos y ya sabemos que Joshua comparte genes contigo, ahora lo que deberíamos investigar es si Daniel jr lo hace. Porque no tenemos como comprobarlo con Daniel padre.
—Entiendo, pero ahora soy yo el que te pregunto ¿qué tiene que ver mi mamá en todo esto?
—Ella es nuestro eslabón perdido en esta historia y creo que todo lo que pasó se maquinó en ese tiempo que estuvo en coma.
—¿Pero por qué lo hizo mi padre?
—Esa es la interrogante mayor, pero debemos atar todos los cabos sueltos para poder saber esa respuesta.
—¿Y qué vamos a hacer?—pregunta Cam.
—Por hoy, nada.
—¿Cómo?
Sí, ya sabemos que estos dos se hicieron amiguis, si hasta hablan igualito y al mismo tiempo.
—Escúchenme bien ustedes dos.
Eso, ponlos en orden …
—Lo que haremos será lo siguiente…
El acuerdo entre los tres es simple, me llevaría el tablero y los documentos a mi habitación, no podíamos dejarlos en la oficina de Ben por obvias razones. Cam seguiría buscando información de la muerte de Daniel uno y dos y de lo que pasó en esos seis meses en aue la madre de Ben estuvo en coma. Por algo había que partir. En el caso de Ben, bueno mi señor pesadilla tendría que buscar la forma de tomar una muestra de ADN de Daniel Jr. Y mantener la calma para no levantar sospechas frente a su padre.
Cam se despide de nosotros pues debe volver a casa, al parecer mañana llegaba su amiga desde España y el veintiocho sería su concierto, por lo que debería practicar y con sueño ese loquillo no funciona.
—Pórtate bien, mi dulce de tiramisú.
—Lo mismo te digo, mi príncipe.
—Descansa, Ben. Todo lo que hemos descubierto hoy sé que te afecta, pero debemos llegar al meollo del asunto, sobre todo porque puede darnos indicios de porqué estas personas volvieron a acercarse a tu padre.
Y no vayan a hacer cosas para mayores, sino Bruno se infarta.
—Ya cállate, Scott.
Salimos a despedirlo y mientras él se iba en su motocicleta, aún daban vueltas en mi cabeza todas las cosas que hemos descubierto hoy. Entramos y me despedí de Ben, cada uno se fue hacia su dormitorio, entre en el mío y me senté mirando nuevamente el tablero que estaba ahora pegado a mi puerta.
Siendo bien fría, creo que el papá de Ben quiso darle una alegría a su esposa, para que cuando ella despertara no se sintiera culpable por la muerte de su hijo, por eso intentó borrarlo todo.
Debe haber utilizado mucho dinero para eso…
Puede ser…
O haber tenido a alguien de las altas esferas que lo ayudara…
No había notado eso.
Para eso estoy yo, bebé…
Gracias.
—Y yo que simplemente quería ser policía…
Tres golpecitos interrumpen mi conversación con mi conciencia, me levanto y abro la puerta para verlo a él, en pijama y con una bandeja.
—No comimos nada y tú tenías hambre antes de empezar.
Aww…
—Gra… gracias.
Como siempre lo hace, me movió hace un lado y entró en mi habitación, se sentó en la cama y esperó que cerrara la puerta.
—Se te está haciendo una mala costumbre venir a cualquier hora a mi habitación.
Se encogió de hombros y me animó para que me sentara junto a él.
—Tengo que cuidar a mi novia falsa.
—Auch, eso dolió.
—Lo siento si te hice sentir mal con todo lo que dije o hice hoy, pero cada vez siento que estando contigo estoy bien.
—Y yo lo siento por lo que te dije, de verdad me asusté con eso de pensar en el futuro.
—Son sandwiches hechos por Martha, alcancé justo los últimos en la cafetería —me entrega uno y debo de decir que de verdad que tenía hambre porque mi estómago rugió.
Comimos en silencio, uno calmado, pero lleno de incertidumbre. Entendía perfectamente lo que estaba pasando Ben, aunque pareciera una de mis novelas de misterio, por lo que con mayor razón quería llegar hasta el fondo del asunto. Cuando terminamos, Ben levantó la bandeja y comenzó a caminar hacia la puerta.
No sé qué me pasó por la cabeza en ese momento que tomé su mano y lo detuve.
—¿Quieres pasar la noche aquí?
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