Tras la abrupta despedida de Kassandra tras su encuentro s****l, Christian se quedó petrificado, incapaz de procesar lo que acababa de ocurrir. La imagen de ella marchándose de su brazo con otro hombre se clavaba en su mente como una daga, avivando la llama de la ira y la frustración que consumían su interior. Se encontró parado observando su espalda, mientras tragaba en seco el torbellino de argumentos que tenía en la punta de su lengua, al prepararse para confrontarla. Sin embargo, sus palabras se ahogaron en su garganta al verla nuevamente alejarse, esta vez sin siquiera voltear a verlo. La impotencia lo invadió, dejando su cuerpo inmóvil y sus puños apretados con tal fuerza que las venas de sus manos amenazaban con estallar. La ira lo consumía por dentro, carcomiendo su alma y nublan

