Hunter Brown El mal sabor de lo que mis ojos presenciaron hace unos pocos segundos se perpetua en mi memoria, repitiéndose en mi cabeza una y otra vez, provocando un repentino cosquilleo incómodo en mi estómago. El color de piel de Leah se torna sumamente pálido en cuanto suelto dichas palabras, y tengo que hacer presión sobre su cintura para que no se vaya al suelo. El abultamiento de personas se va distorsionando en cuanto llega la policía. —Vamos. —Le digo obligándola a caminar en medio del aturdimiento, hasta llegar a su oficina, quita mi mano de su cintura, alejándose de mi cuerpo para sacar una botella de agua del pequeño refrigerador y toma asiento bebiendo de dicha agua. —Dios, esto es es escalofriante. —Escupe pasando sus manos por su rostro histérica. —¿Cómo fue que pasó? ¿Lo

