La familia Resendiz no podría volver tan pronto como tenía pensado al conocer los resultados de salud de su pequeño Evan ya que deberían buscar por todos los medios la manera en la que su hijo pudiera tener los mejores tratamientos, pero debían llamar a sus queridos amigos los Villareal para contarles la mala noticia:
-Hola, ¿querida cómo van las cosas por haya?
-Hola (triste) pues las cosas no salieron como pensábamos nos dijeron que la condición de nuestro angelito es delicada y que debemos permanecer acá para realizar las estudios y buscar un tratamiento que le de una buena calidad de vida
-No puedo creerlo amiga, estoy impactada con la noticia no puedo creer que algo así pasará, es solo un niño tiene todo un futuro por delante es tan injusto que suceda esto con él
-Lo sé amiga estamos en estado de shock nosotros también
-pero ¿qué explicación les dio el doctor?
-es un problema congénito, en el que cualquier momento se nos puede quedar dormido y ya nunca poder despertar, es un problema en su corazón pero dice el médico que no hay forma de tener alguna cura
-No puede ser, debe existir una forma la medicina cada vez va evolucionando más debe haber una forma de curar por completo al pequeño Evan
-Lo sé no perdemos esperanza por eso queríamos pedirles el favor si nos ayudaban a vender nuestras propiedades allá
-Claro que si no se preocupen por nada de eso nosotros les encontraremos un buen comprador que esté dispuesto a comprarles a un precio justo
-Se lo agradeceríamos mucho ¿y cuánta comisión pedirían?
-Por supuesto que no, nosotros hacemos esto porque somos grandes amigos como crees que vamos a cobrarles, al contrario les agradecemos por confiar en nuestro trabajo (mis padres se dedican a las bienes raíces iban comenzando en aquella época)
-Enserio que se lo agradecemos muchísimo lo que más extrañaremos serán nuestras reuniones
-Lo sé amiga pero la salud de Evan es primero aún así siempre estaremos en contacto vía llamada y mensajes
-Claro que si amiga
Pasaron los años y mis padres seguían manteniendo contacto con la familia Resendiz, yo tenía 10 años y ya me era costumbre ver a mi mamá toda emocionada los días viernes por recibir la llamada de sus queridos amigos en Estados Unidos, mis padres hablaban muchísimo de ellos pero nunca vi alguna foto o referencia acerca de su amistad solamente conocía su apellido, ese día estaba muy emocionada pues me iría de viaje con mi querida tía Astrid, por fin mis padres me habían dado permiso de acompañarla en uno de sus viajes, estaba tan ansiosa de conocer el lugar a dónde iríamos, hoy me enteraría pues me dijo que sería una sorpresa hasta que viniera a recogerme, mi tía llegó gritando mi nombre corrí a recibirla con un fuerte abrazo:
-¿cómo está mi pequeña princesita?
-muy emocionada tía, por favor dime a dónde vamos
-(riendo) está bien Mara pero cierra los ojos, sin hacer trampa
(me tape los ojos con mis manitas)
-ya puedes abrirlos
-(muy emocionada) no puedo creerlo ¿es enserio?
-Claro mi cielito
No podía creerlo iríamos a Disneyland, siempre soñaba con ir algún día y subirme a todos los juegos y visitar el gran castillo no podía creer que algunas horas estaría ahí corrí a la sala para contarle a mis padres a dónde iría estaban tan emocionados como yo de que uno de mis sueños se hiciera realidad. Les di un beso y corrí a mi cuarto para tomar mi maleta, salí a toda prisa pues quería llegar lo más pronto posible al saber el lugar de nuestro viaje, mamá nos acompaño al aeropuerto pues debía recoger el auto de mi tía, lloro cuando escuchamos que ya era hora de abordar el avión:
-(llorando) Cariño, portate muy bien obedece a tu tía en todo lo que te diga
-Sí Mami, lo de
-(limpiándose las lágrimas) recuerda siempre toma su mano no importa lo que veas no te distraigas y la sueltes
-Esta bien Mami, te amo
-Yo también te amo muñeca
Me abrazo muy fuerte y me besó muchas veces en la frente, después a mi tía no quería soltarnos pero seguían mencionando que debíamos abordar, al subir estaba algo nerviosa sería mi primera vez en un avión, pero no fue tan aterrador como pensaba debíamos hacer una parada para tomar otro vuelo yo tenía muchas ganas de ir al baño cuando íbamos entrando a la sala de espera del aeropuerto:
-(dando saltitos) tía, tía necesito ir al baño
-Vamos rápido no queremos accidentes
Entre rápido al baño me sentí tan aliviada, salí a lavarme mis manos y no veía a mi tía por ningún lado así que imaginé que me estaba esperando afuera abrí la puerta pero tampoco estaba ahí así que decidí caminar a nuestra sala de espera no estaba tan lejos de seguro estaba ahí, pero al llegar tampoco estaba ahí así que quise volver a los baños pero el camino que tome no era el correcto me había perdido, comencé a asustarme pensé que me quedaría en ese lugar me senté a llorar a lado de unas sillas en eso alguien tocó mi hombro, era un niño un poco más grande que yo, con unos lindos ojos azules:
-Hola niña, ¿te perdiste también?
-Sí, (limpiando mis ojos) ¿tú también?
-Sí, pero me acerque a un policía dijo que no me moviera de aquí que anunciaría mi nombre
-Dime a dónde fue iré para que llamen a mi tía ( me levanté del suelo)
-(tomo mi mano) esperemos al policía, él te llamará ¿de acuerdo? sino te perderás de nuevo
Le asentí y me quedé a su lado era bueno no estar sola, no soltó mi mano hasta que vi que alguien se acercaba era mi tía corrió a abrazarme:
-Por Dios Samara me diste un susto de muerte
-(temerosa) Perdón tía, yo pensé que estabas en la sala de espera pero al ir no estabas quise volver a los baños pero le perdí
-No vuelvas a hacerlo, de acuerdo siempre quédate ahí a esperarme
-De acuerdo
Vi que venía el policía de seguro por el niño que me había ayudado, mi tía le pregunto que si estaría bien solo y el le dijo que si así que nos fuimos ya que debíamos abordar ya, voltee para ver si aquel niño estaba bien y vi como iba junto con el policía por el pasillo él también se giro me sonrió y me dijo adiós, yo también le sonreí era imposible no hacerlo si sonrisa te contagiaba. Seguí mi camino junto a mi tía subimos al avión sería un viaje largo según mi tía dijo así que cerré mis ojos pues estaba muy cansada y me quedé profundamente dormida.