Separándose del beso, Bill empujó a Tom sobre la cama, obligándolo a recostarse y a sentarse a horcajadas sobre él. Sin apartar las manos del pecho de Tom, mientras seguía cabalgando a su hermano, no pudo evitar un gemido largo pero silencioso. Sentía que se acercaba el orgasmo, lo que le hacía frotarse contra la polla de su hermano, cerrando los ojos para concentrarse en correrse. Y poco después, Bill gemía el nombre de Tom, hundiendo las uñas profundamente en su pecho y desatándose sobre el de su hermano. Disminuyó la velocidad para intentar disipar la repentina sensación de cansancio, pero antes de que pudiera siquiera expresar alivio, Tom lo levantó y lo aplastó contra su polla una vez más. Bill soltó un grito de sorpresa y más ruiditos mientras repetía una y otra vez. Tom no solo es
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