NARRA LEVI —Dios mío— le dije con frustración— está bien, se hará lo que digas, pero ya. No quiero seguir hablando de ese tonto acuerdo. Es mejor que te vistas porque vamos a salir. —¡Si!— dijo saltando de alegría. Tanto así que me dio un abrazo, pero al instante se detuvo sabiendo que lo que había hecho no le favorecía para nada.—¿Dónde si se puede saber?— me reí. —Es una sorpresa, ahora solo ponte bonita— ella se llevó una mano en el pecho. —¿Quiere decir que me ves fea?— me di una palmada en la frente. —¡YA, BRIAR!— ella sé carcajeó yéndose a la habitación. Hice una llamada y me fui a vestir. Esta vez quería ir poco casual, nada tan formal. * NARRA BRIAR —¿Este?— presenté un vestido.— no, se ve muy feo. ¿Qué tal este?— era uno blanco lleno de flores en la parte baja. Me gustaba,

