La familia Montemayor siempre iba al mismo restaurante de lujo para festejar el año nuevo. Era un restaurante ubicado en el rooftop de un lujoso hotel. Colocaban juegos pirotécnicos y adornaban con mucho detalle alrededor del restaurante para que la gente sintiera realmente la emoción del año nuevo. Enrique y Alma Delia se sintieron más unidos que nunca. Los abuelos muy complacidos de ver alegre y satisfecho a su nieto y por primera vez verlo acompañado de una dama. A las meras 12 que dieron las campanadas se dieron los abrazos, Altagracia le susurro al oído Alma Delia que esperaba verla con ellos todos los años siguientes, para Alma Delia fue como música para sus oídos. Daniel, el abuelo, también comentó que esperaba no fuera la última vez que festejaban juntos la Navidad y el año nuevo

