Unas semanas después, Enrique cerró el trato de la compra de la casa de su tía Luisa. Él quiso ponerla a nombre de Alma Delia Robles y a nombre de él, los dos serían propietarios de esa casa Su tía le comentó a Enrique que en realidad ella ya no usaba esa casa como tal. Cuando visitaba México la mayor parte del tiempo estaba en casa de Altagracia y sus hijos rara vez la visitaban ya que no podían ir seguido a México la única persona que iba con cierta frecuencia era Katia y su marido. - Si, - dijo Enrique- tienes razón tía. Es mejor que ustedes como hermanas estén juntas y no una en cada casa. - Hace tiempo que la quería yo vender -dijo su tía Luisa- pero no sabía cómo, ni a quién quería yo venderla porque no quería que la comprara un extraño y ahora que se presentó esta oportunidad, es

