Faltaban tres semanas para navidad, y la Ciudad de México luce hermosa con sus adornos navideños en el centro, la plaza principal y en gran parte de la ciudad en sus avenidas más importantes. Los vecinos de Enrique y de Alma Delia también eran gente muy festiva y habían adornado sus casas con mucho detalle y armonía, las calles se veían espléndidas, muchas luces y alegrías por todos lados. Enrique llegó a las 10 de la mañana a la ciudad, fue a casa a dejar su ropa, a relajarse un poco y habló con Alma Delia para comentarle que estaría por ella a las 12 del día. Fueron a “Sanborns” ya que era el restaurante más cerca y querían platicar largo rato. En cuánto se sentaron, Alma Delia exclamó - ¡me siento muy mal!, sé que conociste a mi ex Alejandro - y se soltó llorando. - Sí, lo conocí. ¿

