– ¿Qué estás pensando cuando sugieres algo como eso? —Quiero entender sus motivos, pero mi mente está en caos, como un huracán que arrastra todos los pensamientos. Mi voz suena tensa, como si intentara contener una tormenta de emociones que amenaza con estallar. Cada palabra sale con dificultad, como si estuviera luchando contra mí mismo. – Me molestó, así que decidí humillarlo con una derrota y con mi deseo —su voz es tan firme como el acero, pero una sombra de duda titila en sus ojos, como si no estuviera completamente segura de su decisión. Su mirada se desvía hacia un lado, y noto que sus dedos tiemblan ligeramente, traicionando su tensión interna. – Te humillarás a ti misma cuando él te diga que te arrodilles y hagas todo tipo de cosas inmorales por él —digo, sintiendo cómo la ira y

