- Diga. - ¿Adam? -pregunté. - Bella... - Adam, mi papá... - Lo sé. - ¿Cómo? - Bella -suspiró con cansancio-, me llamaron del psiquiátrico sugiriéndome que... Internáramos a tu padre en un psiquiátrico que está en... - En.… -lo animé a seguir. - En Canadá. - No aceptaste, ¿verdad? -pregunté nerviosa. Adam no contestó-. Adam, no aceptaste, ¿verdad? -repetí con la voz llorosa. - No, no acepté -dijo después de unos segundos que para mí parecieron años-. Quería hablarlo contigo. - No quiero hablar sobre mi padre -exclamé mientras me recargaba en la caseta y respiraba tran

