Tal como lo predije, el marcador no se quitó para el jueves... Al igual que el moretón que traía en mi mejilla porque, al abrazar a Adam, el me aventó con su codo y como soy tan pequeña, impactó el golpe en mi bella y regordeta mejilla. Luego de eso, el simplemente subió a su cuarto sin pedir disculpas. Volviendo al mensaje escrito en mi frente, mejilla izquierda (la derecha era cubierta por el moretón morado) y a el panda en mi barbilla. Al entrar al colegio, todos se rieron y sin sentirse culpables, me fotografiaron. Adam pudo quitarse mis rayones con facilidad y por grosero, no me dijo su técnica. - ¡Lain! ¡Debes ver esto! -gritó un chico mientras sacaba una fotografía de mi rostro. - ¡No! -chillé cubriéndome la cara. Pero fue entonces cuando todos empez

