Sosteniendo a su sobrino en los brazos, disfrutó del beso apasionado que su esposo le dio. Porque, aunque se rehusara a aceptarlo, era su esposo, era su pareja, sobre todo, lo amaba con una intensidad inexplicable, ni la distancia podía lograr que lo sacara de su cabeza. Por más que quería escapar, por mucho que se rehusara a aceptarlo, Aike seguía ahí y sacarlo sería difícil. Soltaron sus labios y se miraron con la respiración acelerada, afirmaron sus frentes cerrando los ojos y suspirando profundo. Dana afirmó su cabeza en el hombro de Aike, al mirar a su sobrino, un espectador de lo que había sucedido segundos atrás, sonrió. Esos ojitos la miraron fijamente, esas manitos agarraron parte de su cabello y lo direccionó a su boca. Antes de que pudiera meterlos, Aike le sostuvo la mano

