La habitación dejó de ser un caos en ese mismo instante. De pronto, todo se quedó en un extraño silencio que me ponía nerviosa. Él aprovechó un momento para poder tomar aire, atento observando a su alrededor. Con pasos cuidados se fue acercando hacia mí dándome la señal con la mano de que me mantuviera en mi lugar mientras se aproximaba. Me levanté con las piernas temblando y el corazón latiendome muy fuerte adentro del pecho. Cuando estuvo a un lado de mí, tomó la espada y trazo líneas en el suelo alrededor de donde estaba. Le seguía cada uno de sus movimientos sin despegar la vista de él y lo que hacía. Algo me decía que no era normal que se hayan ido, pero solo quería irme y estar con mis padres. La línea que dibujó en el suelo, fue extendiéndose hasta llegar al techo, paseándose

