POV VITO La selva amanece antes que nosotros. No con luz. Con ruido. Un zumbido constante que no se apaga nunca. Insectos, aves invisibles, algo que se arrastra entre hojas húmedas. Abro los ojos y lo primero que siento no es cansancio, es humedad. Todo está húmedo. La ropa, la piel, incluso el aire parece pegarse en los pulmones como si tuviera peso propio. Me incorporo despacio y veo a Marcello maldiciendo en voz baja mientras intenta sacarse una hormiga del cuello. Samuel ya está despierto. Sentado sobre una raíz gruesa, revisando el mapa digital con esa concentración suya que no parece humana. —¿Dormiste? —le pregunto. —Lo suficiente —responde sin mirarme. Mentira. Él duerme como un soldado. Nosotros dormimos como hombres que extrañan una cama con sábanas limpias. Marc

