POV VITO Despierto antes de que suene el teléfono. No necesito alarma cuando sé que el día empieza con movimiento. El aire en Brasilia aún está fresco, pero ya anuncia el calor que vendrá después, ese calor pegajoso que se mete bajo la ropa y no perdona a nadie. Me quedo unos segundos mirando el techo, respirando lento, sintiendo cómo la mente se acomoda sola en modo operativo. No hay dudas cuando despierto así. Solo pasos. Me incorporo despacio, los músculos tensos pero listos. Me pongo de pie, voy directo al baño, agua fría en la cara, en la nuca. Nada de lujos. Nada de perder tiempo pensando en cosas que no pertenecen a esta misión. Cuando bajo a la cocina, el olor a café ya está ahí. Marcello está sentado en la barra, camiseta gris, cabello todavía húmedo, revisando algo en el

