Tener a una de mis víctimas en casa me estaba volviendo loca. Mi respiración estaba más agitada de lo común, me extrañaba la cortesía con la que Zadquiel trataba a Aderyn pero en cambio cuando sus orbes se posaban en las mías acto seguido su semblante se tornaba distante. — ¿De qué te gustan las galletas? —escuché a Ady preguntarle. Verla interactuar con él me hacía entender que estaba perdiéndome muchísimas cosas de ella. —Chocolate y mantequilla de maní ¿Las tuyas? —Las de chispas de chocolate. Le respondió y siguieron hablando de trivialidades hasta que saqué terminé de sacar todo lo que necesitábamos. —Voy a lavarme las manos —dijo antes de correr al baño. Enseguida miré a Zadquiel con el ceño fruncido apoyando mi espalda baja en la encimera de la cocina. — ¿Estás esp

