—Ya tengo sueño Len —se quejó Ady y yo reí. —Entonces vamos a recoger para que te duermas. Ambas comenzamos a recoger los juguetes tirados en la cama para después acostarla sobre la cama. — ¿Te leo un cuento? —pregunté y ella se pasó su puño por los ojitos adormilada. —No, tengo sueño. Yo asentí dejando un beso en su pelo y la arropé. Salí a la cocina para tomarme las vitaminas y dormir pero la puerta sonó haciéndome fruncir el ceño. Caminé y por la mira de la puerta lo vi de pie a lo que mi traicionero corazón saltó de inmediato ante su presencia. Enseguida tratando de olvidar todos esos pensamientos románticos estúpidos que se agolparon en mi cabeza, le abrí la puerta encontrándome cara a cara con él quién mantuvo su rostro inexpresivo. —Buenas noches —habló el cortando nu

