—Es la primera vez que me subo a uno de estos —murmuré nerviosa ya con el cinturón a mi alrededor listo para volar. Mi corazón latía frenético tanto por la cercanía de Zadquiel como por la anticipación de volar en avión. Enseguida pude sentir la mirada de él sobre mí con la misma intensidad que siempre lo hacía. Quemándome con sus abrasadores orbes inquietantes sin embargo no quise mirarlo. Tenía miedo de hacerlo. De que me dejara cautivada con solo una mirada como normalmente lograba hacer y esta emoción se hacía fuerte cada día más. Es por eso que pondría todo de mi parte para encontrar algo por lo que pudiera pagar una cantidad jugosa que con la cual lograra pagar la enfermedad de Ady y sanarla al fin. En ese instante el calor que solo produce un cuerpo cerca del otro me envolvió

