En ese momento me quedé paralizada por completo sin tener idea qué hacer. Mi corazón latía a mil por segundo mientras que su mirada era inquietante y furioso sobre la de Lachlan, sin embargo parecía muy relajado, como si le importara una mierda todo a su alrededor, muy extraño, dado que todo a su alrededor es sostener contra su cuerpo fibroso a la chica que lo traicionó y estar al frente del tipo que lo apuntaba con un arma. — ¿Tengo que darte mi currículum vitae, jefe? Suéltala ahora mismo a no ser que quieras que se me escape un disparo, niño bonito. Para mi sorpresa Zadquiel sonrió de forma maliciosa a la vez que Lachlan tensaba la mandíbula. Como yo él sabía que Zadquiel tenía un as bajo la manga pero a diferencia de Lachlan yo sí tenía un motivo por el cual no estar presa, mi Ady.

