Meses después El embarazo va bien, mis hijos han entendido que su lugar por los próximos meses es minutero y a pesar de que es incómodo estar dando vida a cuatro seres humanos y me paso más de la mitad del día en el baño, me siento cansada todo el tiempo y estoy más gorda de lo que quiero ver en el espejo y la báscula. Facundo ha pasado un mes de viaje y ha vuelto a la ciudad para conocer a nuestros hijos en ultrasonido y escuchar que están bien, al igual que mi presión arterial, mientras él estaba fuera fingía no trabajar cuando volvía a casa me había cargo de los detalles de la habitación de mis hijos. —¿Cómo han estado?—preguntó mi esposo después de sentarse a mi lado en la sala de espera de la consulta. —Finge que me extrañaste—Dije y besé su mejilla. —Lo hice, un mes es un et

