Espinas y sonrisas falsas

1864 Words
Es importante para mí mantenerles vivos, así que fui al médico en secreto en cuanto regresé a la ciudad y me mantuve lo más alejada de las locuras de mis hijos adoptivos y de todo lo que nos rodeaba, incluso cuando me hacían bromas, o tiraban objetos cera de mí lograba ignorarles, Facundo iba y venía; aquello me hacía la vida un poco más complicada y eso duraría hasta que encontrara la manera de decirle que tendríamos cuatro bebés y que podría ser peligroso. Ada estaba en mi vida de nuevo de una manera peligrosa, puesto que mis padres habían hecho que estuviese en mi negocio y eso era una locura, ¿cómo le ocultas un embarazo a alguien que está pegado a ti? Cierto, misión imposible. Llevaba luchando contra mi hermana y mi embarazo vomitivo durante los últimos dos meses y mi ropa compensaba a delatarme, el peor problema era que cualquier cosa volada me hacía ver embarazada, y lo recto gorda en modo descuidado no sexi, mi vida es demasiado complicada. Me senté en mi oficina y miré unos arreglos que había hecho con satisfacción, me acosté en el suelo y acaricié mi vientre, por primera vez me alegré de tenerles y de llevarles dentro de mí, porque al menos por unos meses estaban seguros, libres de preocupaciones, oxígeno sucio, gritos y peleas como las que había al otro lado de la puerta. —¡Daniel, esto es importante para mí! —gritó mi hermana. —Yo en serio quiero un bebé, quiero algo mío. —Ada, escuchaste al doctor. No más hormonas, te puedes matar. El doctor dijo que un descanso, podemos tomar vacaciones y ver qué nos depara la vida. ¿Por qué tiene que ser ahora? ¿Por qué lo tienes que parir? Tu mamá es mamá de Patrick por elección... —¡No podemos ir por ahí y enamorarnos de un niño, eso no pasa! Tendríamos que divorciarnos y yo casarme con un hombre cuya esposa finja estar muerta. —Ada, quizá no solo seas rígida y loca, todo se trate de que yo no quiera ser papá, por eso no te embarazas, no tendremos un hijo, ¡toma el maldito descanso! Mi amiga abrió la puerta de mi oficina y se sentó a mi lado, me dio unos maníes con dulce y las dos nos miramos asustadas ¿Era posible, real, normal, que un esposo le dijese rígida a su pareja y el otro no se defendiera? —¿Sabes cuándo dijo rígida, imaginé púas? —comentó Laini mientras hacía muecas extrañas. —¿En su V? —Sí, obvio. —Contestó. —Ya sabes cómo las púas serían un castigo para un hombre, le rasparía... —Cariño, no sé qué pasa contigo. Últimamente, tienes un trastorno... —confesé y mordió su labio antes de soltar la sopa. —Estoy saliendo con Kyle y es horrible porque me siento mal. Es muy bueno en la cama, la tiene grande y gorda, su lengua es fantástica y es el medio hermano de mi ex. Me quedé mirándole y ella hizo lo mismo. ¿Qué clase de amiga? ¿Con cuántos de mis hermanos no se ha acostado? ¿Por qué tengo que saber quién la tiene más grande o pequeña? ¿Por qué cada vez que veo a mis hermanos recuerdo cómo tienen sexo? Ahora... incluso se mete con la V de mi hermana. ¿Está enferma? —Hola, chicas—Dijo Ada y ambas le miramos asustadas. — ¿De qué hablan? —¿Tus peleas no acaban en sexo? —preguntó Laini a mi hermana. —O mejor, ¿le pediste el divorcio? —Estoy molesta, nuestras peleas... no terminan en nada —contestó pensativa mientras se sostenía del umbral de la puerta. —Solo decimos cosas y luego... —¿Luego? —preguntamos Laini y yo al unísono. —Esperamos. Las tres nos quedamos en silencio y Facundo apareció con un ramo de rosas rosadas, ¿tenía que ser perfecto justo en ese momento? ¿Cómo mi hermana no me iba a odiar? ¡Dios!, hasta yo me envidio. —Hola, cariño, estoy cansándome de dormir sola, buscaré un cachorro o un gatito. —No lo creo, nena. —Dijo con una sonrisa mientras se desabrochaba la corbata. —¿podemos ir a casa? —De hecho... Mamá quiere que cenemos todos en casa para discutir un tema familiar. —comentó Ada y rodé mis ojos. —Me iré a tomar un baño, que Fack descanse, luego iré a cenar. Gracias por decirnos Ada. —sonreí a mi hermana y tomé de la mano a mi esposo para llevarle al auto. En cuanto subimos le di un beso y agradecí por las flores. —¿Por qué no me los diste antes? —Daniel vrs Rígida. Así la llamó...—Facundo rio y le quité las llaves para conducir yo. Mientras íbamos a casa me contó un poco sobre su viaje de negocios y proyectos, sonaba bien, a éxito, y él se veía contento, ¿en dónde encajaban cuatro chicos en esa vida de botellas de whisky que ama y hoteles que proveerían de un futuro a sus hermanos? ¿Cuánto tiempo tendría para nuestros pequeños? Mi esposo se acostó en nuestra cama y me hizo una seña para que le acompañara, besó mis mejillas y continuó hacia mis labios, en poco su cuerpo estaba cubriéndonos, su mano estaba acariciando uno de mis pechos y sentía un dolor antagónico, me quejé y le hice a un lado. —¿Qué te pasa? —Me duele, están sensibles... —Serena, llevamos casi dos meses sin sexo, en serio, ¿cuántas veces a la semana te viene el periodo? —Facundo, hay algo que tengo que... Los chicos abrieron la puerta e ingresaron, Tom tenía el pelo de Phill entre sus dedos y mientras le arrastraba por nuestra habitación y su hermano pequeño gritaba exasperado mientras intentaba soltarse del duro agarre de su hermano, el pequeño parecía estar poniéndose tojo y descompensándose por completo. Philip tenía un ojo morado y se lo cumplía con la mano, se veía humillado y dolido, de inmediato supe quien le había dejado la cara así. —¿Qué pasa? —pegunté. —¿Le pueden explicar que no me gusta que les hable a las mismas chicas que yo? —Facundo me acomodó sobre la cama y fue hacia sus hermanos, apretó la mano de Tom para que soltara el cabello de su otro hermano pequeño y los puso a cada uno de un lado de su cuerpo, Phil se agarró el cráneo y miró con resentimiento a su hermano mayor. —No le hablé, ella me habló —contestó el más pequeño y se limpió una lágrima del rostro. —¿¡Por qué te hablaría a ti?! —Gritó Tom a Philip. —Voy a los lugares a los que ella va, Tom. ¿La biblioteca, has oído hablar de ello? La habitación se quedó en silencio y Facundo pasó su mirada por cada uno de sus hermanos, aparentemente sin saber qué decir. Me levanté de la cama y les di un abrazo a los dos pequeños y los invité a sentarse en la cama conmigo. —¿Chicos, qué pasó hoy? —Tom rodó sus ojos y miró hacia la pared mientras Philip se soltó de mi abrazo y se puso en frente de su hermano y le buscó la mirada. —El capitán del equipo de natación enloqueció y se le olvidó que soy su hermano y me pegó en la cara hasta que mi hermana mayor se metió en medio. Cuando mi hermana hizo eso unos chicos le tomaron del brazo y Tom me jaló del pelo por todo el pasillo. ¿Cuántas veces nos vemos en el colegio? ¿Cómo iba a saber siquiera que te gustaba? ¿Saben qué es lo más horrible? Ni siquiera me interesa, lo único que tenemos en común es un pintor. Xiomara se metió en la habitación junto con Xavier quien fue directo hacia Tom, Facundo le detuvo. —Tú le hiciste eso a mi hermano—gritó luego de soltarle una cachetada que Facundo no pudo evitar. — ¿Qué te pasa Tom? ¿En qué estabas pensando? Lo único que tenemos es a nosotros, los unos a los otros, lo que queda de nuestra familia. —Tom, te voy a dar un consejo y necesito que me escuches. Sobre todo si quieres a tu hermano. —El chico me miró y le acaricié el hombro. —Cuando dejamos que nuestra vida amorosa se interponga en nuestros amores verdaderos... eso es poderoso Tom, no sabes cómo lástima. —Serena... —Cariño, has pesado en por qué tu hermano, Dani y yo no dormimos en el mismo sofá. —Los cuatro están casados —contestó y se encogió de hombros. —No. Quería ser mejor que mi hermana, tener algo grandioso que ella no pudiese quitarme. Quería robarle lo que más quería sin darme cuenta que para aplastarla tenía que aplastar muchos recuerdos, años de risas, besos, fotos y el amor que sentíamos la una por la otra. Cariño, los amantes son múltiples pero dañar al amor de tu vida... —Mi hermano no es el amor de mi vida. —Cariño, hay muchos amores de la vida. A tu edad incluso hay sexo de la vida, pero cumples dieciocho y puedes pagar gigolós con músculos en los pezones. —Okay...—Dijeron los cuatro al unísono y salieron de mi habitación. Tomé una rápida ducha y escuché los gritos de las gemelas por toda la casa y las de los chicos, mientras Xiomara les insultaba, las chicas entraron a mi habitación y poco después al baño. —Perdón, pero me manché y Facun no es lo suficiente maduro como para ser mi hermano y explicárselo a las gemelas, no es raro que a Sofi no le haya venido, ¿por qué no tienes tampones? No tenías la última vez. —Abrió la cabina de la ducha para asegurarse de que no la estuviese ignorando y logré voltearme a tiempo. —Tienes un lindo trasero, ¿Es operado? —No. Sal por favor. —Ahora que estamos aquí, ¿puedo ver tus tetas sin bra? Quizá se me antoje operármelas de ese tamaño. No puedo creer que seas tan pequeña y tengas ese cuerpo, eres detestable. —Me puedo caer, en serio necesito que salgas. —Qué aburrida. ¿Cuántos cumpliste para quedar sin calcio? Ochenta y nueve. —Dijo y salió de la habitación. —Serena, tu madre llamó cariño, ¿Puedes ir sola? Me quedaré a hacer la casa lo más normal posible. Además, Xavier va a la universidad y Xiomara tiene una cita, las gemelas van en casa de mi abuela y yo quiero hablar con los chicos. —Sí, dile que en unos minutos llego. Me sequé la cara y rezé por encontrar un momento adecuado para contarle a mi esposo que seríamos padrea antes de que cualquier otro ser humano indiscreto se enterara e hiciera de la noticia un escándalo de lo más amarillista.
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