"Lo que pasa aquí, se queda aquí y vive aquí"
Eran las cinco de la mañana cuando Miguel gritó a los cuatro vientos, Dylan me sostenía de la cintura mientras me contaba sobre una película de terror que le fascinaba, g*****a y Poe dormían abrazados, para cuando se escuchó el grito la rubia golpeó la cara de su amigo lanzándolo al suelo.
— ¿Qué?— se levantó el chico y sacó sus espadas, cortando el aire de la habitación.
—Guarda eso, vas a matarnos. —Murmuró Marcus quien hizo su aparición y me apartó de una delicada manera. — ¿Qué sucede Miguel?
Nos acercamos hasta donde el chico se encontraba bailando la bamba, se detuvo mirándonos alegre. — ¿Recuerdan que les dije que mi programa buscaba en un mínimo de treinta minutos?— asentimos y él continúa bailando.
—Pues, cambie el mínimo y lo coloque a un día —nos miramos las caras sin entender y él bufó —el punto es que conseguí información extra luego de descifrar miles de contraseñas y enviar gusanos piratas.
—Sigo sin entender — g*****a se acuesta en la cama y lo ve aburrida.
—Miren, mis gusanos se comieron las contraseñas y robaron lo que el hacker de cuarta hizo y ahora tenemos todo sobre esa estúpida secta. ¡Vean! — me acerqué hasta la pantalla y vi como en varias ventanas que salen de la computadora tenían mucha información.
—Aquí dice que —señala Poe— La secta Sangre&Libertad lleva años en este país y quizás en muchos más, hasta ahora solo han podido dar con cuatro persona que estaban dentro, tres de ellas cometieron s******o antes de ser atrapados y el único que lograron agarrar se cortó la lengua con una navaja que tenía escondida en su pantalón, lo torturaron para que diera algún tipo de información, pero al parecer se reía de los detectives y terminó por colgarse en su celda.
—Eso no nos ayuda en nada —suelta irritada g*****a— necesitamos nombres, lugares o al menos un número.
—Deja que termine mujer —comenta un muy frustrado chico castaño— también dice que su último escondite se encontraba en New York, enviaron un agente encubierto pero lo encontraron a último minuto atado de pies y cabeza, torturado.
Aquí dice que le cortaron la lengua, sacaron sus ojos y varios de sus órganos a sangre fría. —Un escalofrío recorre mi espina dorsal, el miedo que siento es abrumador, porque siendo sincera conmigo misma, no creo tener posibilidades de salir con vida de donde sea que me encuentre. —Sus bases encontradas fueron desmanteladas mucho antes de que la policía diera con ellas, al parecer la más reciente la encontró una chica sin nombre.
—Trisha McFire —murmuré y todos me ven como si supiera algo. —El otro artículo que vimos ¿recuerdan?—asienten, es como si sus cabezas comenzaron a trabajar como máquinas en busca de información. —Esa chica debió ser quien se encontró con el sitio, pero por su seguridad decidieron hacerla pasar porque jamás existió.
—Tiene mucho sentido, contrataron a alguien que fue capaz de borrar todo rastro de su existencia y así pudieron salvarle el pellejo de una muerte horrible y segura. — Miguel tomó una hoja, la pego en la pared con un poco de cinta adhesiva que tenía en sus vaqueros negros. —Tratemos de analizar esto de una clara manera y tal vez encontremos lo que buscamos.
*Trisha McFire. (Primera Pista)
*La nota publicada en el f*******: sobre ver las muertes en el motel Welsey Moley. (Segunda Pista)
*El hacker de mala muerte contratado para deshacerse de la información (Tercera pista)
*Una supuesta nueva vida (Cuarta Pista)
—Ese no es el orden en que lo conseguimos —no sabía ya cuál de los dos hablaba si Marcus o Dylan porque su voz se volvió neutra, pausada y calmada.
—Lo sé, pero es el orden que tengo en mi mente sobre una posible teoría. —Gira el chico de cabello n***o, quedando en el centro de la habitación —la única forma en que nadie la busque o la consiga, no es porque esté muerta, es porque está aquí. —Traté de descifrar lo que dice y entonces me sonríe.
—Angy, esa chica no se evaporó, ella está en esta zona y por eso no podemos localizarla, todos los que entran al Motel son borrados de las listas Nacionales por ser considerados una plaga, lo peor de lo peor y lo más temido para el gobierno.
—Mierda—el castaño tenía una expresión indescifrable en su rostro, el de g*****a era todo un Poema.
—Tiene mucho sentido —se levantó y caminó de un lugar a otro en busca de algo. — Maldición ¡Miguel tienes razón!, siempre ha estado cerca de nosotros y no lo habíamos visto con claridad. Este lugar está lleno de asesinos, violadores, psicópatas y demás ¿quién niega que también tengan a personas que necesitan protección?— g*****a se encuentra feliz en cada palabra que sale de su boca, se nota.
—Ahora sólo tenemos que dar con el lugar exacto en donde está y traerla aquí. — Afirma Poe riendo, Dylan se encuentra sumido en sus más profundos pensamientos.
—Creo que sé dónde está —comenta mi amigo y me giro para verlo directo a los ojos —cuando Dylan se encargó de arrojar el cuerpo, por el sendero pudimos notar que por el mismo había una especie de camino, la escondieron en un sitio en donde nadie vuelve por el olor a podrido de los c*******s del motel.
—Eso es algo un tanto estúpido ¿no crees Marcus? —la chica lo enfrenta sacando un arma, al parecer teme que el chico le salte encima en cualquier momento por dar su opinión. — ¿Por qué la harían vivir cerca de donde sufrió un trauma?
— Porque ni siquiera un lunático volvería al lugar donde sufrió tanto, a menos que sienta placer por el daño causado y pensando bien, la secta jamás buscaría en ese sitio, por pensar que la chica sería transferida a cualquier parte del mundo. —Miguel da justo en el clavo logrando que g*****a lo mire unos segundos, segundos que Marcus aprovechó y tomó su arma liberando una bala que impactó en el techo.
Con la cacha de la misma golpeó su nariz y la hizo rugir de dolor, —Me vuelves a apuntar con tu arma y meteré una bala justo en tu frente — murmura complacido, la rubia asiente limpiando la sangre que brota de su cara.
—Eh, ¿buscamos a la chica o se mataran primero entre ustedes? — traté de cambiar la conversación y llevarlos lejos de este lugar, antes que se ataquen entre ellos mismos como los psicópatas que son.
Una carcajada brota de la garganta de Poe y frota sus espadas con la mano —Vamos por esa chica, presiento que disfrutaremos de una acción de película. Recuerden que toda persona que vive por esta zona debe tener algún problema mental. —Su sonrisa me da cierta inquietud y una muy mala espina.