"Hora de la búsqueda"
La habitación se había vuelto un basurero, los chicos dejaban los envases de comida por doquier, el ojos grises de doble personalidad se encontraba en un dilema dentro de sí, cada que sus amigos arrojaban algo Dylan hacía su aparición y lo recogía, cada que él lo recogía Marcus aparecía para arrojar más basura al suelo.
— ¿Ya has encontrado algo? —preguntó Marcus mientras comía una de esas sopas instantáneas sentado en el suelo.
Miguel suspiró pesado y negó, al parecer para este genio de la informática, que podía meterse en cada rincón del mundo donde se encontrará un aparato electrónico, no se le ha hecho nada fácil conseguir información sobre alguna banda de asesinos o secuestradores, ni siquiera sobre una chica con mi aspecto que no sea de películas de terror o series.
—Estoy aplicando mi último sistema espía, lo creé hace una semana con datos que robé de la NASA mientras hacía mi trabajo —g*****a lo mira desde la cocina con una ceja alzada y él sonríe dando a entender porque estaba ayudándolos, antes de que fuera raptado por sus amigos. —Si alguien o algo publicó información sobre lo que estamos buscando, pero fue eliminado aparecerá de inmediato.
Poe lo aplaude y luego continúa limpiando sus espadas a las cuales cuida más que a su propia vida, dicho por él y no inventos míos.
— ¿Cuánto tardará eso?—Marcus se nota aburrido e irritado, un constante pitido que sale de la computadora hace que el hacker sonría.
—Listo, lo programe para que como mínimo consiguiera la información en treinta minutos. —Nos levantamos y acercamos, el chico tecleó unas cuantas cosas más, un montón de números en blanco pasando rápido aparecieron y por último dio un clic y se abrieron diferentes páginas.
— ¿Qué es eso? —murmuró y Dylan me abraza.
—Es como un ¿f*******:? —comenta g*****a y Miguel asiente, luego de eso procede a leer lo que dice.
—Hoy estoy al fin lejos de todo ese caos ocasionado, le doy gracias a Dios y a mi familia, por ayudarme psicológicamente a salir de esa trampa mortal que se formó en mi cabeza, tras las espantosas muertes en el motel Welsey Moley que tuve que presenciar. Me alejé de todo ello al fin, para iniciar una nueva vida, dejó en manos de la policía y nuestro creador el futuro de esas chicas, que con seguridad les informo que retornarán a sus casas sanas y salvas.
Todo queda en un silencio profundo en la habitación y la rubia continuó con un artículo de periódico del año 2010.
—Andrea Martín, una de las dieciocho chicas secuestradas entre los años 2.000 y 2.010 ha aparecido entre los escombros del teatro Coffails derrumbado hace dos días, sin vida y con múltiples heridas en su rostro, lo que dificulto su reconocimiento ante las autoridades y familiares cercanos.
El título estaba en blanco y n***o, era rudo, carente de afecto como si quien lo escribió ya tenía previsto que la encontraría muerta.
—Dieciocho chicas...
—Hay más, miren los otros artículos. —Comenta Poe y señala las demás páginas abiertas en la pantalla de la laptop.
La cabeza me daba vueltas y comencé a sentir náuseas...
Abrí los ojos nuevamente en aquel lugar lleno de penumbras, esta vez no era la habitación sobre la de Dylan, sino la habitación donde había visto a la chica luchando por su vida, mire a los lados en busca de la misma pero ya su cama se encontraba vacía.
— ¿Hola? —giré por inercia a donde supuse estaba la dueña de la voz, lo poco que pude ver fue un cabello largo y rojo al fondo.
—Hola —Murmuré. La chica tosió varias veces y espere a que terminara.
—No es bueno que despertaras, ellos aún esperan a que lo hagas porque dicen que tienes la cura. —murmura para que sólo escuchemos nosotras.
— ¿De qué hablas? ¿Qué cura? ¿Quiénes? —me ordena que baje la voz y tose de nuevo, le hago caso porque aquí no tengo a Dylan, Marcus y los demás chicos que puedan ayudarme.
—La Secta Sangre&Libertad, nos secuestraron para encontrar una cura a diferentes enfermedades de las que sufren las personas de clase social alta, ellos les pagan a estas personas para que consigan cosas que necesiten como órganos, hijos, mujeres o curas. — hace una pausa y noto que le cuesta respirar.
—Sólo quedamos siete, me enteré por boca de una de las chicas que estuvo mucho antes que el 2.000, aquí encerrada antes de morir, no sólo han raptado dieciocho, si no más, muchas más.
—Nosotras —me costaba respirar y mi corazón se volvía loco, una de las máquinas comenzó a hacer un insistente sonido molesto.
— ¡Cálmate!, sí bajan y se enteran que estás despierta deberán deshacerse de nosotras "los proyectos fallidos" — tragué fuerte, cuando escuchamos pasos venir ella fue la única en hablar. —Duérmete por favor, sé que sonará mal. No quiero morir aún, duerme.
La puerta se abrió y una luz se encendió por instinto mis ojos se cerraron ya que les hacía daño — ¿Con quién hablabas Claudia? —una voz pastosa y burlesca se dirigía a alguien en la habitación.
—No me hagan daño por favor, déjenme ir. Prometo no decirle a nadie lo que ha pasado —esa era la voz de la chica que hasta hace unos segundos hablaba conmigo, se vio opacada por la risa maquiavélica de aquel hombre.
—Cariño, ya han pasado años. Ríndete de una vez por todas, una vez que esa chica despierte ya no servirás para nada, con suerte venderemos tus órganos a un buen precio. —otra risa aún más fuerte se escuchó y entonces llena de ira preferí hacer lo que la chica me pidió, no por ser una cobarde, sino por salvarle la vida a ella y quizás a muchas más.
— ¿Angy? —La voz de Dylan me llamaba desde aquella luz que iluminaba el hoyo donde me encontraba metida —Angy, despierta. No es hora de entrar en coma. —Su voz se hacía cada vez más lejana, por más que quería encontrarlo no tenía ni la más mínima idea de donde estaba.
—Abre tus putos ojos ahora, o me quedo con Dylan y mira que no está tan mal como para hacerlo —mi cuerpo reacciono de una brusca manera y me encontré con g*****a quien me observaba con una enorme sonrisa... —que predecible, el amor nos hace débiles.