El barrio donde vive Daniel es Tikva (Km 30) ubicado en la ciudad de Felotimo en Argentina ubicada en el partido de La Espes en la provincia de Buenos Aires, perteneciente a la zona oeste del Gran Buenos Aires.
Hoy es martes 08:00 am Daniel conduce su auto mientras intenta no pensar en el sueño, aunque él no le ve significado a los sueños para él solo son pensamientos o cosas del subconsciente. Su sueño podía ser alguna película o video que había visto, hasta podía ser de un momento en que vio al cielo; tal vez en sus vacaciones a la playa de Brasil. Daniel no la vio sentido a preocuparse por tonterías como esa lo único que le llamaba la atención es la extraña sensación que le provocaba aquella silueta. Intentó no preocuparse por tonterías como esa más porque ahora tenía algo muy importante que hacer. Daniel llegó en su auto a la calle Sol rojo al 400.
Esa era la casa donde ayer había ido con Roberto, ahora Daniel Sanders y varios oficiales de policía llegaron para allanar el lugar. Ese día Daniel tomó una decisión; ya no arriesgaría más su pellejo por Roberto.
Daniel sacó la orden de allanamiento de la guantera de su auto y la guardó en su bolsillo. Cuando salió de su auto con la orden de allanamiento en su bol decidido a hacer lo que en su opinión Roberto debía haber hecho desde que se enteró de lo que hacían en ese sitio.
Un total de 6 oficiales de policía acompañaban a Daniel esa mañana, así que un total de 3 patrullas estaban en el sitio. Daniel como oficial de las fuerzas especiales estaba a cargo de la operación, él junto a cuatro oficiales de policía fueron a la puerta de la casa mientras los otros 2 esperan afuera por si alguno intenta darse a la fuga.
Cuando derriban la puerta para entrar Daniel ingresa al hogar junto a 4 los agentes encuentran a algunos de los integrantes de esa familia. Apenas entran al sitio los primeros que ven son a un hombre y una mujer de entre 30 a 40 años junto a una señora de edad avanzada que estaban desayunando mientras ven un televisor de 75 pulgadas.
Daniel y otros dos policías van a registrar la casa el resto de la casa mientras deja a dos policías posando a las personas que estaban desayunando en la sala.
El hombre era el mismo tipo que había
La casa era un sitio grande, un lugar con bastantes cosas y eso era algo difícil de creer si se veía afuera con manchas de humedad en la pared, óxido en una puerta con hoyos y ventanas llenas de polvo. Evidentemente, el aspecto descuidado del exterior de la casa es para no hacer evidentes los lujos con los que vivían en el interior, lujos que obviamente eran fruto de sus sucios negocios.
Uno de los oficiales patea una de las puertas del lugar la cual resultó ser la entrada a la habitación de la pareja que estaba en la cocina. Había una cama grande frente a la cual había otro televisor también de 75 pulgadas. El oficial revisó la habitación comenzando por debajo de la cama en caso de que hubiera alguien ahí escondido.
Mientras cuando la oficial de policía Montoya (una oficial transexual) fue a comprobar la pare de atrás de la casa llego a ver a uno de un joven de entre 20 a 25 años mientras salía corriendo por la puerta trasera tratando de escapar. La oficial de policía Montoya inmediatamente fue a perseguir al delincuente para evitar que se escapara.
Al salir al patio trasero pudo ver al criminal subiendo por una escalera hacia el techo de la casa, así que sin perder tiempo la oficial Montoya subió detrás de él. Al llegar arriba noto que esto sería más difícil de la cuenta, ya que había una casa a medio terminar, de hecho, le faltaba más que la mitad.
En el techo había apenas una pequeña pared de ladrillos y escombros que decían que los fuertes vientos habían tirado parte de esa pared durante alguna tormenta fuerte.
-Entrégate boludo! -Grita la oficial Montoya apuntando en dirección a la pared.
El criminal se mueve dando un giro rápidamente para disparar, pero no logra acertar así que vuelve a girar cubriéndose con la pared donde impactó un disparo de la policía Montoya quien vuelve a gritarle que debe entregarse.
Debajo del lugar los dos oficiales que estaban abajo estaban intentando ayudar, pero otra pared no los dejaba ver bien lo que sucedía.
Los vecinos escuchaban lo sucedido en una de las casas una señora estaba con su hijo adolescente quien se ríe esperando que sea atrapado. Se escuchan los gritos de la policía Montoya y hacen reír al hijo de la señora al escuchar que le dicen Boludo al criminal.
La madre es una mujer de cabello pelirrojo teñido a la que se le notaban las raíces oscuras y su hijo era un, adolescente corpulento y casi sin cuello.
La madre recuerda cuando el mes anterior a ese la misma persona que está intentando escapar de la policía ahora entró a su casa con su padre durante la noche cuando dormían y les robaron la bicicleta de su hijo.
Recuerda que al despertar la bicicleta ya no estaba y era obvio quien era el responsable pues no era un secreto para nadie que ellos robaban. Un recuerdo amargo si se tiene en cuenta que el recuerdo no termina solo así porque hacer la denuncia no le sirvió de nada porque Roberto era el que acudía cuando pasaba algo y a cambio de dinero Roberto no hacía nada.
Gracias a Roberto esa familia de criminales podía hacer lo que quisiera y denunciarlos únicamente ocasiono que esa señora y su hijo recibieron amenazas por parte de esa familia de criminales.
Por lo que lo único que pudieron hacer fue poner vidrios rotos en el paredón para evitar de esa forma que vuelvan a saltar para entrar a su casa.
-Espero lo atrapen y ya podamos estar tranquilos. -Dice la señora que vive al lado mientras está sentada.
Su hijo deja de reírse un momento y voltea a ver a su madre para decirle:
-Ya era hora de que mandaran a alguien a hacer algo, espero que hayan sacado a ese policía que venía cuando llamábamos.
En un momento el criminal logró dispararle dos veces; el primer disparo le rozó el costado de la cabeza y la oreja, el segundo la golpeó en el abdomen con el chaleco antibalas, provocando que cayera al suelo. El criminal se disponía a rematar a la policía Moya así que salió de la pared y se acerca a la policía Montoya quien estaba aturdida en el suelo.
Al ver al oficial en el suelo aturdido y con sangre saliendo de su cabeza, el criminal pensó que la había matado, por lo que trató no volvió a dispararle. El criminal corrió e intentó escapar pasando por el techo de la casa de al lado, pero una pequeña valla de alambre que dividía el techo de esa casa de la casa de al lado le dificulta la tarea. La valla de alambre era muy pequeña para treparla pero muy grande para pasar simplemente por encima.
El criminal intentó pasar por el costado, para evitar caer el criminal pasaba sujetándose de un tubo de acero oxidado que estaba sujeto al suelo y el cual sostiene el alambre.
Parecía que escaparía, pero recibió un disparo directo en la pierna. Fue Daniel quien llegó y logró frustrar su intento de fuga disparándole a la pierna izquierda.
Ese disparo hizo que el criminal perdiera el equilibrio y cayera hacia atrás. El tubo que está sujetando está algo flojo así que cuando el criminal cayó hacia atrás lo hizo sacando el tubo del suelo y arrastrando con él la valla de alambre.
Cuando cayó chocando su hombro y brazo contra el paredón que divide el patio de su casa del de su vecino el cual tenía los trozos de vidrio que ellos habían puesto. Al chocar con los vidrios la punta de uno se le clavó haciendo que casi quede colgado del codo, pero siguió cayendo así que el vidrio le causó una cortada que le abrió el brazo desde el hombro hasta el codo.
El adolescente y su madre escuchan un ruido en su patio así que el adolescente se levanta.
-¿A dónde vas Matías? -Le pregunta su madre preocupada.
-Voy a ver por la ventana. -Le susurra Matías a su madre.
Matías se acerca a la ventana para ver lo que sucede, al correr las cortinas puede ver al criminal que está tirado en su patio y sangrando del brazo. Matías sale corriendo de su casa y toma el arma que se le cayó al criminal antes de que él pudiera tomarla.
El criminal no llegó a tomar el arma antes que Matías así que se sujeta el brazo cortado haciendo presión.
-¿Qué hace? -Le pregunta el criminal a Matías.
Matías le apunta a su vecino criminal con su arma directo a la cabeza.
-¿Te acuerdas cuando me amenazaste a mí y a mi madre esa vez que te denunciamos porque entraste a nuestra casa?. -Le dice Matías a su vecino criminal. -¡Quien tiene el arma ahora drogadicto de mierda!
El criminal se asusta al ver a Matías apuntando a la cabeza, mientras la madre de Matías sale de su casa y lo ve.
-No me apuntes, estoy sangrando. -Le dice el criminal a Matías intentando darle lástima.
-¡Eso pasa cuando te metes en casa ajena! -Le dice la madre de Matías al criminal.
El criminal sigue intentando dar lástima pensando que Matías podría dispararle así que intenta ganarse su piedad solamente diciendo "Discúlpame".
La madre de Matías recuerda perfectamente los mensajes y llamadas que él y el resto de su familia le hacían a ella y a su hijo para amenazarlos así que está lejos de sentir lástima por él.
Daniel se acerca a la orilla Daniel ve al criminal tirado en el patio trasero de su vecino mientras Matías le apunta.
Matías ve a Daniel que lo observa seriamente así que le dice:
-Lo tengo, no se va a escapar.
-Gracias. -Le responde Daniel a Matías. -Ya voy para espesarlo..., llamen a una ambulancia por favor.
La madre de Matías al principio no iba a hacerlo, pero siente que debe llamar a una ambulancia al ver que el criminal estaba sangrando mucho; el costado de su camiseta azul oscuro estaba totalmente mojado y el suelo comenzaba a formarse un charco.
La madre de Matías le dice a su hijo un Ya vengo, y va al interior de su casa para llamar una ambulancia.
Daniel va a ver cómo está el policía Montoya.
Daniel ayuda a la oficial Montoya a levantarse, por suerte está viva el disparo solo le provocó un corte en el costado de la cabeza, pero un corte bastante profundo así que Daniel sacó un pañuelo de su bolsillo.
-Haz presión con esto sobre la herida. -Le dice Daniel a la policía Montoya mientras le da el pañuelo.-Es un corte profundo, tal vez requiera algunas puntadas.
La oficina Montoya toma el pañuelo sonriente respondiendo con un cálido "Gracias". Ella quedó momentáneamente aturdida y siente un ligero mareo, pero solo eso. Es algo que Daniel agradece; no le hubiera gustado ir a la casa del policía Moya a explicarle a la familia que la mataron durante un operativo estando él a cargo.
-Hiciste un buen trabajo. -Le dice Daniel a la policía Montoya.
Mientras esperaban a la ambulancia Daniel atendió las heridas del criminal y la policía Montoya desinfectó con alcohol que la madre de Matías le dio. Los gritos del criminal por el ardor hacían sonreír a Daniel y a su madre. Hasta que llegó la ambulancia Daniel improvisó un vendaje usando la camiseta del criminal.
Luego de poco más de 40 minutos la ambulancia llegó, Daniel hubiera preferido que no se derramara sangre, pero era un consuelo que nadie muriera.