Sonia. —Tranquilo Nahu. —esta con las cejas fruncidas limpiando la cesárea, decidimos que Santiago sea el ultimo asi que me operé, aunque por recomendación tengo que estar medio año mas cuidándome y después hacerme controles. —Bien, voy, dime si arde mucho. —miro el techo con las manos en mi pecho, sonrio porque escucho a los nenes reir abajo, mis suegros al pie del cañón aca, como cada parto y como con Raymi y Luciana, la verdad que son una maravilla—. Listo, ¿ardió o dolió?. —No, nada. —Ya esta cerrando, —abre la gasa tal como le dijo Sergio que debía hacer, lo pone y me acomoda la bombacha bien tiro alto que me compro en cada embarazo—. Ahi te paro. —Es como dijo tu mamá amor, tengo que hacer algo de fuerza sino después no voy a poder hacer nada. —Si haces fuerza, solo que te ayud

