Sonia. —Feliz día amor. —Gracias. —me envuelve apoyando la cara en mi vientre, otro niño viene, pero no vamos a volver a tirar la moneda a ver si viene la nena, a los dos nos hubiera gustado pero no decidimos, y el amor tampoco se decide, ya tenemos nombre y mucho amor para Santiago—. Gracias a ti por este día, sin ti no tendría día del padre cielo. —miramos a la puerta cuando escuchamos murmullos. —Me voy a levantar. —¿Me hago el sorprendido?. —Si, exagerado. —Obvio, —se levanta y en bolas como esta busca ropa—. Voy al baño y me acuesto de nuevo, no tarden mucho no mas, porque me empieza a dar hambre. —Ya lo seeee. —me pongo la ropa interior y el pijama, bajo casi corriendo porque íbamos a hacerle un café y temo que hallan prendido la cocinar—. ¡Buenos días!. —Hola mami, menos ma

