En la mañana del lunes, Allegra tuvo que ir a las oficinas de la Chrystal. Había junta directiva para presentar los balances del último mes y ella, como socia mayoritaria, tenía que estar para firmar documentos, aprobar estrategias y caminos a seguir. Siempre se había apoyado mucho en Haggerty para eso, a pesar de que quien ostentaba el cargo de CEO era George Matheson. El viejo Edmund le decía los pros y contras de cada decisión, y entonces ella decidía dejándose llevar no sólo por los consejos, sino por su propia intuición. No por nada había estudiado finanzas. En la sala de juntas estaba Duncan, silencioso y al pie de Haggerty. Tomaba notas, entregaba documentos, y susurraba cosas al oído del anciano. Allegra lo miraba orgullosa. Él encajaba mejor allí que cualquiera de los otros ejec

