Duncan no sabía mucho de telas, acabados y materiales de decoración, pero supo al instante que aquella mansión no era cualquier cosa. Las salas eran diferentes unas de otras, algunas con pared de yeso crema, acabados en las esquinas, plafones decorativos de los que colgaban preciosas arañas de cristal con pequeños bombillos, y cuadros de famosos pintores. Algunas habitaciones eran muy clásicas, telas con texturas suaves y tonos cálidos, y otras eran más eclécticas, combinaciones de rojo, n***o y blanco y formas geométricas en el piso y el cielo raso. Allegra lo llevó por la sala de televisión, la sala de juegos, un living precioso totalmente blanco, tanto por los muebles como por los acabados de paredes, pisos, ventanales y techo. —Aquí mamá y yo nos estábamos la mayor parte del tiempo

