Nin observaba a su hijo con detenimiento sabía que el tardaría en asimilar todo lo que había visto, le acaricio con ternura el cabello, Dion se había sentado en el suelo recargado en sus piernas, sabía que tenía todo un remolino en su cabeza -Madre, ¿en todos estos años tu no has dejado de amar a Esker verdad? Nin frunció el ceño, ese tema era solo suyo, no quería que Dion se involucrara en algo que ella no quería externar pues lo había guardado muy en el fondo de su ser -Hijo no quiero hablar de eso, podemos hablar de lo que tú quieras, menos de ese tema -No sé si te abras dado cuenta Madre, pero tú y yo estamos demasiado conectados, siempre supe que algo atormentaba tu corazón, ahora sé que era, no te quiero incomodar solo me preocupo por ti, ¡no lo volveré a mencionar! -Gracias Dio

