RELATA ADRIANO. Había bajado a darle instrucciones a mis hombres, lo cuales habían venido desde Italia para ayudarme a secuestrar a Ana Bella. Esos eran mis planes, tenía todo arreglado para este fin de semana, la obligaría a volver a Turín, en contra de su voluntad ella regresaría conmigo. Pero ahora que nos habíamos reconciliado y se divorciaría, los planes habían cambiados y la presencia de ellos no era necesaria. Acababa de llegar al salón del edificio cuando varios hombres ingresaron disparando a doquier. Easton me agarró y juntos nos lanzamos a un costado evitando que las balas impactaran mi cuerpo. —Adriano Santoro, tienes los minutos contados—. Reconocía esa voz. Era Arian, el maldito mafioso que asesinó a los padres de Ana Bella, incluso el infeliz que me envió asesinar —Eres u

