Vienticinco

1499 Words

Salimos de la mansión y cuando estábamos por subir al auto uno de los guardaespaldas se paró delante de nosotras como evitando que saliéramos. —¿Qué? — inquirí fastidiada. A pesar de que me levanté con ánimos, no tenía humor. —Señorita, no puede salir sola. —Voy con mis amigas. —Lo siento, pero no puedo dejarla ir sola. —¿Quién te lo pidió? ¡Déjame adivinar! ¿Fue el cobarde de tu jefe! —. Asintió con un movimiento de cabeza. Yo me crucé de brazos y rugí —Pues ve y dile a tu jefe que ya no hace falta que se preocupe por mi seguridad, claro, eso sí es que en verdad le importaba. Dile que de ahora en adelante yo me cuidaré sola, que mejor use a todos ustedes para que cuide su puto trasero— Culminé al tiempo que lo apartaba. Di dos pasos y el tipo me agarró la mano —No puede ir. —¡Iré! —

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD