Veintiocho.

1968 Words

Pasado. Cuando ingresé encontré a Máximo sentado tras el escritorio y a Adriano parado con la mirada posada en el jardín, dando la espalda a la puerta. Mis ojos recorrieron su ancha espalda, su cabello castaño brillaba con la poca luz que ingresaba del sol. Cuando se volteo a verme sentí un flechazo en mi pecho, ese hijo de su madre estaba más guapo que hace años atrás. Apretando mis dientes le lancé una mirada asesina, no me olvidaba que por culpa de ese idiota y el infeliz de su abuelo, mi abuela me envió lejos de casa. Cualquier sentimiento que quisiera despertar hacia Adriano lo expulsé y lo remplacé por odio. —Gracias Gonza, ahora retírate—, una vez que Gonza se retiró, un silencio pulcro perduró, yo aún estaba parada en la entrada de la puerta observándole con odio a esos dos —An

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