Me sentí frustrada y me levanté, al llegar a la habitación de mis bebés encontré al pequeño despierto, era el más llorón, su hermana dormía plácidamente mientras él lloraba como si le doliera algo. Le llevé en mis brazos hasta mi cama, me acosté con él y se quedó tranquilo, así me dejó dormir toda la noche. Al día siguiente, cuando Adriano me abrazó se encontró con el bebé envuelto en mis brazos. —Bella ¿Qué es esto? Me remeció y aún soñolienta me estiré —¿Qué cosa? —Dormiste con la bebé abrazada en la cama—. Ni cuenta me había dado, pero él se veía tan lindo con su pequeña boquita chupando de una parte de su labio. —Frank dijo que no se los acostumbra a dormir en la cama. —No volverá a suceder—, dije al levantarme y llevarlo a su cuna. Al volver me lancé sobre la cama y volví a

